El cierre histórico de López Obrador

A poco más tres meses de que finalice el sexenio de López Obrador, México vive una gran efervescencia política por el resultado que se obtuvo el pasado 2 de junio. De hecho, las cifras que se alcanzaron son, de manera clara, porcentajes históricos en el escrutinio público. Eso habla de la confianza enorme que tiene el pueblo de México por el proyecto de la Cuarta Transformación que, hace precisamente seis años, trazó una nueva ruta con el triunfo más que convincente del ahora presidente de la república. El mismo, en efecto, ha convocado a la unidad luego de la jornada democrática que vivimos. De allí, la importancia que tiene el papel que ha realizado a lo largo de estos años. Seguramente el 1 de octubre, fecha que está establecida para que entregue la banda presidencial, se cerrará uno de los capítulos más emotivos de nuestra época contemporánea.

Ese día, no hay duda de ello, será un momento emotivo donde los sentimientos encontrados se cruzarán con la mirada de quienes serán partícipes. López Obrador, lo dijimos, se puede ir muy tranquilo a sabiendas de que su legado seguirá vigente con la llegada de Claudia Sheinbaum a Palacio Nacional. Además de ello, está claro, finalizará su sexenio con una aprobación que rondará entre el 69 y 73% de respaldo social.

Hablamos de datos muy sólidos a comparación de otros ex presidentes de la república. Algunos de esos componentes radican, desde luego, en el buen desempeño al frente del gobierno. De entrada, desterró el lastre de la corrupción y puso fin a las excentricidades dentro de la burocracia. Asimismo, en el plano de desarrollo, nuestro país tuvo un crecimiento económico que, en gran medida, se debe a la producción y aprovechamiento de los recursos naturales, lo mismo que a la política de comercio con los países vecinos y, por supuesto, la puesta en marcha de los programas sociales que, sabemos, se aprovecharon al máximo por la estabilidad financiera del país.

Eso, desde luego, trajo consigo una generación de empleo muy importante, de acuerdo con algunos datos del INEGI. Y como no hablar de la infraestructura. Así como lo prometió el presidente López Obrador, se entregaron obras de gran impacto, sobre todo para el sur del país que, durante años, estuvieron prácticamente en el olvido por los gobiernos de corte conservador. Eso ha quedado atrás, pues el sello principal del proyecto de la 4T ha generado un mejor sistema de educación, especialmente con herramientas tecnológicas y acceso a los mecanismos de vanguardia.

Ese mismo desarrollo tuvo alcance en las 32 entidades federativas del país, y se ha visto reflejado en el desempeño de los gobernadores, principalmente en aquellos que son emanados del movimiento de izquierda. En Michoacán, por ejemplo, Alfredo Ramírez Bedolla se ha situado entre los diez mejores mandatarios de México. Con el 66% de aprobación, Bedolla, en todas las áreas de oportunidad, aprovecha al máximo la coordinación eficiente con la federación, sobre todo para concretar acciones de beneficio social. Muestra de ello es la obra e infraestructura que, con esfuerzos coordinadores, se ha puesto en marcha. Siendo así, tiene mucho sentido el triunfo contundente de Morena el pasado 2 de junio en el estado.

La buena noticia es que, para Michoacán, las políticas públicas seguirán rindiendo frutos, pues se sabe que Claudia Sheinbaum y Alfredo Ramírez Bedolla tienen una relación de trabajo y amistad muy sólida que, indudablemente, se verá reflejada para brindar mecanismos de apoyo a distintos rubros. Eso mismo pasa en Baja California e Hidalgo, cuyos gobiernos también se sitúan en el ranking de mayor aprobación. Desde esa perspectiva, ha quedado claro, la presidenta electa tiene un proyecto integral para las 32 entidades federativas, tal y como lo ha hecho el mandatario federal, López Obrador. Esa es una de las razones por las que han decidido visitar algunos puntos del país juntos. En efecto, a la hora de que finalice el sexenio actual, habrá proyectos que requieran el seguimiento y acompañamiento de la nueva administración. Hablamos de aplicar recursos, especialmente a los sectores más vulnerables del territorio nacional, pues esa causa, recordemos, está ligada a lo que políticamente representa Sheinbaum.

De manera general, entonces, podemos resumir el sexenio del presidente López Obrador como muy exitoso. Es verdad, hubo contratiempos que provocaron algunas turbulencias. Nada que no pudiera corregirse a tiempo para seguir impulsando una política progresista que, de forma clara, asumió el mandatario federal. Siendo así, entregará una administración con una rendición de cuentas muy clara. Por lo pronto, sabemos que habrá continuidad para seguir haciendo historia. Mientras eso pase, hay que poner de manifiesto los grandes resultados con los que cerrará AMLO este sexenio. Nos demostró que, con entrega y amor al pueblo de México, otra visión es posible. Cumplió al pie de la letra cada una de sus promesas y, lo mejor de todo, tomó las decisiones correctas para llevar al país a otras latitudes.

Notas finales

Una de las entidades donde se han depositado grandes expectativas, es el estado de Chiapas. Y como la sociedad le ha dado la confianza a Eduardo Ramírez, se espera un trabajo arduo a lo largo y ancho de la geografía chiapaneca. Como sabemos, el abanderado de Morena recibió una votación histórica el pasado 2 de junio. En términos más simples, gobernará a partir de diciembre con gran respaldo social y, con ello, la participación ciudadana tendrá un peso específico para trabajar a la par. De hecho, el propio Ramírez ha dicho que brindará todos los mecanismos y herramientas para contribuir en el desarrollo social y económico. Entre los principales temas de la agenda, desde luego, se ubican las prioridades de pacificación, lo mismo que un sistema educativo de mucha vanguardia tecnológica. Además de ello, Eduardo le apostará a la apertura comercial en la que propone, por supuesto, un flujo constante para generar más fuentes de empleo en la frontera del sur. Inclusive, tiene mucha claridad y conocimiento de causa. Eso lo ha ido fortaleciendo con los protagonistas al frente de los despachos estatales, pues la visita que realizó a la CDMX, con Martí Batres, habla de que se está enriqueciendo de las distintas experiencias de gobernar, más de aquellas administraciones productivas y eficientes.

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