¿Hasta dónde llegará la injerencia extranjera en las elecciones de 2027?
LA POLÍTICA ES DE BRONCE
Antes de que ruede el balón y de que, por un mes, la atención esté concentrada en lo que ocurre en una cancha de futbol, la preocupación está puesta sobre la mesa: ¿hasta dónde llegará la injerencia extranjera en las elecciones de 2027? Así como en las dos interrogantes que, por lo menos, se desprenden de ésta: ¿podría evitarse? ¿Qué es libertad de expresión y qué es injerencia?
El propio presidente Andrés Manuel López Obrador salió de su retiro voluntario en Palenque, Chiapas, y, por medio de una extensa carta, pidió el regreso del anterior Donald Trump, aquel que estrechó su mano durante su gobierno.
El problema no es retórico, sino terriblemente actual. El año pasado, Estados Unidos influyó directamente en las elecciones legislativas de Argentina, no sólo por un asunto de simpatía ideológica con Javier Milei, sino con dinero contante y sonante. Antes de las elecciones, el gobierno de Donald Trump autorizó una línea de crédito de 20 mil millones de dólares al gobierno de derecha argentino, pero además sentenció que, si la tendencia política de Milei ganaba dicho proceso, habría otros 20 mil millones. En suma, al menos 40 mil millones de dólares fue el apoyo del gobierno de Donald Trump a su contraparte sudamericana.
En Colombia, el asunto no fue de dinero, sino de apoyo político. En sus redes sociales, Donald Trump expresó públicamente su respaldo al candidato de derecha, Abelardo de la Espriella, para la segunda vuelta electoral que se realizará el 21 de junio. ¿Cuál será el impacto de estas declaraciones en el ánimo del electorado colombiano? ¿Se trata de una declaración aislada o de una serie de declaraciones y acciones que se conocerán en los próximos días?
La verdad sea dicha: el factor extranjero, particularmente el estadounidense, siempre ha sido una variable a considerar en la sucesión presidencial mexicana. En los tiempos de la Guerra Fría, un elemento que ponderaba el gran elector era que el sucesor no fuera catalogado como proclive al comunismo o al socialismo. Ahora parece que las variables tienen que ver con China y, particularmente, con el narcotráfico.
¿Qué podríamos esperar en el próximo proceso electoral? ¿Que el gobierno de Estados Unidos inicie investigaciones de tipo criminal relacionadas con el narcotráfico contra determinados gobernadores o candidatos? ¿Que, de manera expresa, a través de organizaciones o agencias internacionales, Estados Unidos apoye las campañas de determinados candidatos afines a sus intereses?
El problema de la respuesta mexicana es que el asunto se enfocó desde el ámbito electoral, cuando el tema evidentemente es de seguridad nacional, diplomacia y soberanía. Es un asunto que no se resuelve con reformas electorales, sino con política y más política. Si la inteligencia y la información que Estados Unidos tiene de México son las adecuadas, ya sabrán que el resorte y el motor electoral de Morena no son, o al menos no lo son en mayor medida, la cercanía de dirigentes políticos con el crimen organizado, sino las políticas sociales de la Cuarta Transformación.
Eso pienso yo. ¿Usted qué opina? La política es de bronce.