Primero el bienestar y los trabajadores

La visión de Claudia Sheinbaum ha permitido darle continuidad al proyecto de transformación que siempre anhelamos todos los mexicanos, principalmente para todos aquellos a quienes nos tocó vivir los tiempos de un modelo conservador o neoliberal. De hecho, con la caída de los partidos tradicionales, se avanzó a ese progreso social gracias a las nuevas herramientas y los mecanismos de un orden constitucional que ha cambiado para bien. Eso, como tal, se dio gracias al ejercicio de transición que tuvimos en 2018. De eso ha dependido el avance categórico de una política pública que se ha ido enfocando en las principales demandas del pueblo de México. Con ello, naturalmente, se acabó con la creencia de que AMLO era un peligro. Recordemos que, como tal, el PRIAN permanentemente especuló que las promesas de mejora y justicia social de la izquierda eran un riesgo porque no se conseguiría la meta de multiplicar los programas sociales.

Tanto el PRI como el PAN minimizaron el papel trascendente de las plataformas de asistencia. Recuerdo los comentarios del propio Vicente Fox y Xóchitl Gálvez, que calificaban este reparto justo del presupuesto como un patrón de populismo.

Hoy, de hecho, la capacidad operativa del Estado es más eficiente porque se erradicó el lastre de la corrupción. El dinero se usa para causas que aquejan a la ciudadanía y, por supuesto, para llevar a México a otras latitudes de desarrollo, eso sí, detectando los problemas y aprovechando al máximo las áreas de oportunidad. La 4T, en ese sentido, ha dejado claro que la prioridad es el bienestar y el núcleo familiar. Es verdad, los desafíos de un mundo globalizado nos han puesto a prueba en muchas ocasiones; sin embargo, Sheinbaum se ha rodeado de un gabinete preparado y experimentado. La inmensa mayoría de ellos, inclusive, apasionados por el proyecto que está escribiendo su propia historia con trabajo y voluntad. Uno de los rasgos cruciales, en definitiva, ha sido la selección de perfiles en dependencias en las que nos hemos dado cuenta de que dominan a la perfección.

Precisamente ayer, en medio de un respaldo abrumador, hablábamos de los cambios que hizo la presidenta en el gabinete. Aunque mucho se ha ido especulando, Juan Ramón de la Fuente sí atenderá un problema de salud, como trascendió. Es, sobra decir, un tratamiento al que se someterá. No sabemos a ciencia cierta en qué consiste; lo que sí es una realidad, propiamente dicha, es que su salida tiene una base de justificación personal y no política, como se esbozó en algunos medios de corte conservador. Inclusive, la propia mandataria aceptó la propuesta con enorme responsabilidad y, para ello, le ha dado continuidad a un trabajo desde la Secretaría de Relaciones Exteriores. Siendo así, me niego a aceptar que eso desencadenará una serie de movimientos estratégicos de la mandataria, como ha circulado. Desde luego que un trabajo a ese nivel, como la propia silla presidencial, está siempre bajo mucha presión. Pese a ello, no hay indicios de que Sheinbaum operará ajustes.

Es sencillo: el impacto que ha tenido la presidenta, como en todo proceso, tiene que ver mucho con el personal que han integrado y seleccionado para distintas tareas. Hay plena confianza en hombres y mujeres que integran el gabinete legal y ampliado. Aunque se especuló mucho sobre la salida de Zoé Robledo del IMSS, su permanencia no solo sigue intacta, sino que hay un fortalecimiento de su labor por las metas que fueron trazadas y que, en sí, se han ido alcanzando. El Seguro Social, por ejemplo, es de las instituciones que más ha ido robusteciendo sus funciones. Hay una nueva cultura de atención y, mejor aún, el acceso al cuidado médico y suministro de medicamentos evolucionó desde que se echaron los cimientos del IMSS-Bienestar. Con más personal capacitado e instrumentos sofisticados, la calidad del servicio se ha elevado no solo para quienes están adscritos como derechohabientes, sino para muchos sectores que han gestionado ese tipo de asistencia.

Hace unos días, por ejemplo, se anunció el proceso de afiliación para muchas familias que dependen del apoyo y sustento de quienes trabajan en Estados Unidos. Como tal, debemos reconocer que el Instituto de los Mexicanos y Mexicanas en el Exterior, a través de su titular, concentró todo su interés para generar un vínculo con las instituciones que brindan atención médica por medio del esquema de trabajadores independientes. De ese modo, el IMSS tendrá a su cargo la encomienda de atender a miles de familias que, a la par, tendrán acceso a una plataforma de ahorro para el retiro, lo mismo que un presupuesto para ser candidato a obtener un crédito de vivienda. Siendo así, y para quienes fungieron como interlocutores, como el IMME, debemos darles todo el reconocimiento por este paso tan sustancial.

En concreto, cuando nos referimos a noticias alentadoras como esa, lo único que nos queda por hacer es, ni más ni menos, presumirlas porque son aspectos que fortalecen el proceso de transformación que encabeza Claudia Sheinbaum. Ya sabemos el tamaño del compromiso que carga bajo sus hombros. Eso, a la par de que nos enorgullece como mexicanos, nos pone a reflexionar que estamos viviendo un hecho sin precedentes en la historia del país, básicamente cuando se están mejorando las condiciones de vida de miles de familias que tendrán acceso a un derecho universal como es la salud. De hecho, esto también pone al descubierto que la capacidad del IMSS ha ido evolucionando con mejores instrumentos en un periodo en que los avances tecnológicos están a la orden del día.

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