Una guerra que está arruinando económicamente a Estados Unidos
El conflicto actual de Israel y el régimen de Trump contra Irán está dejando pérdidas millonarias para Estados Unidos. En el transcurso de menos de 48 horas el pasado fin de semana, cayeron varias aeronaves del autoproclamado “ejército más poderoso del mundo”.
El derribo de un avión F-15E Strike Eagle representa un costo mínimo de 100 millones de dólares. Pero eso no fue todo, durante la operación de extracción: Irán también dejó fuera de combate otras costosas e irrecuperables aeronaves.
Entre ellas se encuentra un avión A-10 “Warthog”, valorado en 18,8 millones de dólares, cuyo costo por hora de vuelo alcanza los 22.531 dólares (año fiscal 2020). También fueron destruidos dos Hércules C-130, con un valor conjunto estimado entre 150 y 200 millones de dólares, y un costo por hora de vuelo de unos 19.000 dólares (año fiscal 2024).
Además, cayeron dos helicópteros MH-6 Little Bird, equivalentes a 7,5 millones de dólares; dos drones MQ-9 Reaper, cuya pérdida total asciende a 60 millones de dólares; un dron israelí Hermes-900, valuado en 30 millones de dólares; y dos helicópteros Black Hawk, cuyo costo combinado es de 40 millones de dólares.
De acuerdo estimados de fuentes “OSINT” (inteligencia Open Source) y de medios de Irán, el costo total sería de unos 650 millones de dólares perdidos en menos de dos días, entre las aeronaves derribadas y costos operativos por un fallido y hollywoodesco “rescate” que más bien pareció ser un intento fallido de otra cosa.
En total, estas bajas militares representan un golpe económico devastador para Estados Unidos, ya que no cuentan ni con la base industrial a escala ni con las tierras raras procesadas por China para reponer los aparatos de alta precisión que utilizan los aviones de última generación.
Hoy, mientras el mundo está en vilo por las amenazas de Trump a una nación-civilización cómo Irán, hay que recordar que sus bravatas provienen de la desesperación de saber que este gasto no se puede mantener indefinidamente sin serias consecuencias para la de por si maltrecha economía estadounidense.