La salud: un derecho que no puede esperar
Cada 7 de abril, el calendario nos recuerda el Día Mundial de la Salud, una fecha que suele llenarse de discursos institucionales. Como política, servidora pública y excandidata a la presidencia municipal, tengo claro que la salud no puede ser solo una narrativa de aniversario o una promesa de campaña, debe ser una realidad tangible, especialmente para quienes históricamente han sido olvidados y olvidadas por el sistema.
Mi apuesta siempre ha sido y será proteger la salud de todas y todos. Hablar de salud es hablar de dignidad humana. Es inaceptable que en pleno siglo XXI el código postal de una persona o el saldo de su cuenta bancaria definan sus posibilidades de supervivencia. El acceso a una atención de calidad no debe ser un privilegio de pocos, sino un derecho básico y universal que alcance cada hogar, desde nuestras zonas urbanas hasta las comunidades con menos recursos.
Pero el reto no es solo médico, es también de justicia social. Recuperar la salud no debería ser sinónimo de ruina. Nadie debería verse obligado a elegir entre comprar medicinas o poner comida en la mesa, la economía familiar no puede verse afectada ni endeudada por intentar salvar a un ser querido. La protección financiera en salud es fundamental para que el bienestar de un integrante no signifique el hundimiento de todo un hogar.
La verdadera batalla se gana antes de llegar al hospital. Necesitamos apostar con fuerza por la prevención y la detección oportuna. No podemos permitir que una enfermedad se vuelva irreversible porque la ayuda llegó demasiado tarde. En este camino, mi mayor reconocimiento es para las y los profesionales de la salud, quienes con vocación sostienen la vida de nuestra gente y merecen condiciones dignas para su labor.
Que este día nos sirva para entender que la salud es el cimiento de todo lo demás. No es una tarea aislada, es un compromiso de gobierno y de sociedad. Por eso, con convicción y paso firme, hagamos que juntas y juntos impulsemos que el bienestar sea el aire que todos, sin excepción, podamos respirar. Porque solo cuidándonos los unos a los otros, lograremos que el derecho a la vida, a la salud, sea por fin, una realidad en cada rincón del país.
Jennifer Islas. Política y conferencista.