La mayor inversión de China es en Estados Unidos; México se ubica en el lugar 52

Como sabemos, vivimos un momento crucial con una de las potencias más grandes del mundo como es China. De hecho, hay extensos posicionamientos de parte de ambos gobiernos, especialmente por los temas comerciales y el núcleo de un esquema arancelario que, asimismo, se fundamenta en las reglas y normativas de comercio internacional. Con todo eso, pensamos rápidamente en lo que sucedió hace poco en la aprobación de la Ley de Impuestos Generales de Importación y Exportación. Para que eso sucediera, está claro, lo primero que se hizo fue poner en marcha un bosquejo de participación social, ponencias y foros para que la ciudadanía decidiera si estaba a favor o en contra. Al dirigirse la pregunta expresa, la inmensa mayoría de la gente respaldó la postura para que no existan condiciones desfavorables. Ante todo, las instituciones del Estado miraron que hubiese un equilibrio en la competencia con los distintos sectores.

Desde luego que eso, como muchas otras cosas, no puede ser minimizado, sobre todo cuando no existe la figura de un tratado comercial con China. Lo que sí hay, sobra decir, es un aumento acelerado de productos. Algunos de ellos, claramente, como el sector automotor, en el que ha ido apareciendo un listado mayúsculo de marcas que, ha quedado claro, ponen en riesgo a los competidores por los precios bajos que ofrecen. Eso ha hecho del espacio una brecha que ha sido difícil de superar, básicamente porque hay empresas que han disminuido su plantilla de personal. De ese modo, hay un marco de justificación en el esquema arancelario que se propuso para el país asiático. La contraparte, en efecto, tiene la esperanza de que se puedan alcanzar acuerdos al más alto nivel con las reuniones que muy pronto se pondrán en marcha.

Es verdad, China, a través de sus autoridades, ha emitido su postura luego de que se propusiera el marco arancelario. Tiene, efectivamente, un sentimiento de malestar que se puede armonizar con los buenos oficios que ha demostrado el gobierno de México, así como el equipo negociador que se encarga de estas tareas. Siendo prudentes, esto no perjudica en nada la economía de una de las potencias más fuertes del mundo como es China. Ellos, sin problema, pueden absorber los costos por el potencial con el que cuenta. De hecho, es verdaderamente sorprendente el flujo de inversiones que maneja China con otros países. Ese volumen al que nos referimos, con datos precisos, nos dice que esa nación es una palanca permisible de inversión. Solo para poner un ejemplo, ese país, tan solo del tramo de 2005 a 2025, invirtió y apostó más de 1.5 billones de dólares en el extranjero.

Y alguien que ocupa un lugar importante en inversiones, queda claro, trasciende en los mercados globales. China, no hace falta decirlo, es literalmente un monstruo comercial que ha expandido su capacidad. Con una avanzada como esa, en definitiva, siempre hay constantes cambios. Eso, dada la modernización y los ajustes vertiginosos, es lo que ha permitido el despegue gradualmente. Aunque muchos se sorprenderán, básicamente por la lucha de la supremacía, Estados Unidos es el principal país donde China ha invertido en los últimos años. En tan solo veinte años, por ejemplo, la apuesta ha sido por más de 204.1400 millones de dólares. Para darle mayor validez, hay mucha seriedad y formalidad para el acceso bajo la aprobación del Comité de Inversión Extranjera de Estados Unidos.

El simple hecho de mostrar ese potencial habla de la expansión que ha tenido China a lo largo del mundo. Es, de hecho, un pionero en el desarrollo de inversiones, sobre todo a países como Australia, Reino Unido, Brasil, Suiza, Canadá, Alemania, Indonesia, Singapur y Francia. Esas naciones, de una lista de 138 naciones, se ubican en el top 10. Y cuando hablamos de esa industrialización, México se ubica en la posición número 52 de inversión china en suelo mexicano. Eso habla de que se han estrechado relaciones, más allá de que no se ha formalizado un tratado comercial. En cifras exactas, el monto de las inversiones alcanzó un pico de 6.50 billones de dólares en lo que va del tramo de 2005 a 2025. Eso puede incrementar o no, mucho más ahora que se reforzará un diálogo abierto y franco con el país asiático. Realmente, las mismas autoridades de México han dicho que existen muchas dificultades para colocar los productos de alta calidad en aquel punto del planeta. La prioridad, ahora que habrá comunicación directa, es que la balanza asuma un equilibrio para que ambos países tengan el mismo acceso a los mercados.

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