El costo oculto de la IA: centros de datos elevan hasta 16.4 °C la temperatura local
El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial (IA) ya no solo preocupa por su consumo energético: ahora también está modificando el clima local.
Pues un estudio internacional de científicos de Reino Unido, Singapur, Francia, Italia y Hong Kong, reveló que los centros de datos de IA generan “islas de calor” capaces de elevar significativamente la temperatura del entorno donde operan.
IA provoca “islas de calor”: centros de datos elevan temperatura hasta 16.4 °C
Un estudio de la Universidad de Cambridge ha revelado que los centros donde se procesan los datos de la IA, provoca que la temperatura se eleve; un fenómeno, denominado “efecto isla de calor de datos”.
Esto ocurre debido al enorme calor liberado por el procesamiento intensivo y los sistemas de enfriamiento que requieren estas infraestructuras tecnológicas.
Para aislar el impacto real, Andrea Marinoni, porincipal investigadora, analizó más de 6 mil centros de datos de IA ubicados fuera de zonas urbanas densas, confirmando que el aumento de temperatura es consistente a nivel global.
El calentamiento por IA afectaría hasta 100 kilómetros alrededor
Según ha revelado el estudio de calentamiento por IA, este no se limita al área inmediata: las anomalías térmicas pueden extenderse hasta 100 kilómetros, afectando potencialmente a más de 340 millones de personas.
El estudio también identificó casos concretos, como por ejemplo en la región del Bajío, en México, en donde se registraron incrementos de temperatura similares en las últimas dos décadas.
Mientras que en Aragón, España, se observaron aumentos localizados que no se replicaron en zonas vecinas.
Especialistas advierten que este impacto podría agravarse debido a la rápida expansión de la infraestructura para IA, impulsada por la creciente demanda de servicios digitales.
A pesar de ello, reconocen que aún existen vacíos en la comprensión total de sus efectos ambientales, y ahora os centros de datos ahora comienzan a perfilarse como un nuevo factor en la crisis climática.
No solo por su consumo de energía, sino por su capacidad de alterar microclimas enteros tal y como revela este estudio.