Ciro, el escondite de AMLO y la camioneta polarizada en la que ‘vio’ a Claudia

En su artículo de este domingo, Ciro Gómez Leyva retoma su obsesión más peligrosa. Lo entiendo porque, ni hablar, sin excepciones, quienes ejercemos el periodismo de opinión con frecuencia padecemos ese mal psiquiátrico que es la idea fija.

Insiste el columnista de Excélsior en su idea fija —que ameritaría atención profesional— de que Andrés Manuel López Obrador permanece oculto en su rancho de Chiapas por temor a presentarse en espacios públicos donde, según Ciro, se le insultaría.

Ojalá Ciro fuera el único obsesionado con AMLO. No hay día en que algunos colegas suyos, como Joaquín López Dóriga y Raymundo Riva Palacio, no se ocupen en narrar historias absurdas acerca del expresidente, al que insisten en enfrentar con la presidenta Claudia Sheinbaum.

Por cierto, el premio mayor en tales fabulaciones corresponde al regiomontano Ramón Alberto Garza, quien dijo, el 29 de mayo de 2025, que Claudia y Andrés Manuel se habían reunido, en secreto, en una camioneta con cristales polarizados, estacionada en el sótano de la Secretaría de Gobernación.

Hace unos días, la propia Sheinbaum recordó esa tontería y se burló. Solo pitorreo merecía la historia de Ramón Alberto de que se “trataría de definir, en aquella camioneta con cristales polarizados, ni más ni menos que la política de Estado —o mejor dicho, la estrategia del gobierno morenista”.

Lo de mi amigo Ramón Alberto no es obsesión y ni siquiera mitomanía; de plano lo suyo es psicosis: él ha perdido todo contacto con la realidad, así que muy probablemente ya no tenga remedio. Ciro, también amigo querido, todavía podría curarse, aunque me parece que su padecimiento se ha agravado.

El 28 de octubre de 2024, el señor Gómez Leyva publicó el texto: “Un mes en su escondite”. El 17 de septiembre de 2025 siguió con lo mismo: “Un año en su escondite”. Dos o tres semanas más tarde: “365 días… en su escondite”. Ha habido más comentarios del popular Ciro tanto en Excélsior —“López Obrador saldría del escondite”, en noviembre de 2025; “Gran oportunidad para salir del escondite”, en marzo del año pasado— como en Radio Fórmula, donde conduce un noticiario que fue líder de audiencia durante muchos años, pero que desde hace meses, por pasar la mayor parte de su tiempo en Madrid, España, ha cedido el primer lugar a Azucena Uresti, del mismo grupo radiofónico.

Hoy Ciro Gómez Leyva volvió a la carga: “Año y medio en su escondite”. En Excélsior dijo, palabras más, palabras menos, que no hay parque, cine, librería, estadio, avión comercial o restaurante donde AMLO pudiera aparecer sin que se le abuchee.

Creo que Ciro piensa nada más en los cines, las librerías, los estadios, los aviones comerciales y los restaurantes de su México, el de las clases medias altas y altas —que, lo admito, pudiera ser también mi México—, ese país de una minoría de familias privilegiadas que detesta a los gobiernos de izquierda, tanto el de AMLO como el de Sheinbaum. Esto porque, entre otras medidas de política pública, se obliga ahora a pagar impuestos a la gente que antes pagaba muy poco y, en el colmo de la desvergüenza, el dinero que aportaban a las arcas públicas se les regresaba de varias maneras, inclusive con condonaciones fiscales. Como la 4T acabó con esa práctica, se odia a las figuras que la encabezan.

Pero existe otro México, el que tantas injusticias sufrió durante los gobiernos del PRI y del PAN, un país en el que a AMLO se le sigue queriendo. Habría fiesta en todas las comunidades de personas pobres que han mejorado su situación; recibirían festivamente al expresidente si este las visitara, acompañado y guiado, desde luego, por la presidenta Sheinbaum —lo menciono como vacuna contra la vulgaridad de la politiquería del inexistente maximato—.

En ese México, por lo visto desconocido para Ciro, en el que millones salieron de la pobreza gracias a los programas sociales de los dos gobiernos de izquierda, seguramente la gente tiene la mejor opinión de Andrés Manuel. La presidenta lo sabe y respeta ese cariño popular cada vez que reconoce lo realizado por el expresidente.

¿Que gente cercana a AMLO ha caído en desgracia, como también dijo Gómez Leyva? Es verdad, se desprestigiaron liderazgos como el de Adán Augusto López y el de Ricardo Monreal —y también aliados que López Obrador sumó al movimiento y que ya deben ser desechados, como Alberto Anaya, del PT, y Manuel Velasco, del Verde—.

Lo más natural en cualquier sistema político es el desgaste de quienes están en el poder. Pero Ciro, para ser objetivo, no debería olvidar que ningún excolaborador presidencial cayó más bajo que el principal operador de Felipe Calderón.

Subrayo un hecho: Calderón, buen amigo de Ciro, se refugió en la capital española, arropado por la derecha de ese país, para que no lo alcance ya no el desprestigio brutal, sino la condena judicial a muchos años de prisión en EEUU de su cercanísimo García Luna.

No pocas veces, hay que recordarlo, Ciro defendió al ejecutor de la fallida guerra contra el narco de Calderón diciendo que se le castigó sin pruebas en tribunales estadounidenses. No ha sido el único periodista que, sospechosamente, escribe a favor del súper policía calderonista señalado por trabajar para el narco; otros que lo han hecho en repetidas ocasiones son Carlos Marín y Jorge Fernández Menéndez. Allá ellos.

El problema de Gómez Leyva al mencionar que no hay un solo lugar público en el que no se insultaría a AMLO, radica en que analiza las cosas con un sesgo de burbuja. Seguramente lo hace brindando con Calderón en los agradables bares y buenos restaurantes de Madrid, donde entre el jamón serrano y el vino tinto deben cuestionar durísimo a la 4T.

Tal expresión —en inglés, filter bubble— la desarrolló un activista de internet, Eli Pariser. Es un fenómeno psicológico en el que una persona solo se expone a información, opiniones y relaciones amistosas o profesionales que refuerzan sus propias creencias preexistentes. Es parecido al sesgo de confirmación: la tendencia del cerebro a aceptar datos que validan lo que ya creemos y a descartar o ignorar aquellos que nos contradicen.

Se me dirá que si Ciro reflexiona desde el sesgo de burbuja del México de las clases medias y altas, en nuestra polarizada nación, quienes pensamos que la 4T es positiva lo hacemos con el sesgo de burbuja del otro México, el de izquierda, donde el salario mínimo subió y los apoyos de los programas del bienestar llegan directamente a la gente pobre.

Pero, de burbuja a burbuja, la del México que apoya a la 4T es enorme, mientras que la del México del privilegio es muy pequeña, por lo que quizá a la primera, la mayoritaria, no cabría llamarla así: burbuja.

Más que una pequeña burbuja como la que envuelve a las clases privilegiadas, el México profundo, por así llamarlo, es la parte absolutamente mayoritaria de la sociedad, la que votó en 2018 por AMLO y en 2024 por Sheinbaum.

El error de Ciro, y de buena parte de la comentocracia y de la oposición de derecha, es confundir a una minoría con el todo. Cuando reciben por WhatsApp el mensaje de una comadre cuestionando a la 4T, se dicen que eso piensa al menos el 80% de la población mexicana, cuando lo cierto es que se trata de las opiniones de la muy poca gente que vive en fraccionamientos exclusivos, que viaja, que acude a restaurantes caros y que ya tiene, desde hace meses, boletos para el Mundial, impagables entradas, para el México de verdad, al Estadio exAzteca, ahora mercantilmente llamado Estadio Banorte. ¿No podía Carlos Hank, el mero mero de ese banco, haber exigido a sus mamones publicistas un nombre respetuoso con el pasado, como Estadio Azteca Banorte o algo así? Qué huevos de pretender apropiarse de tradiciones que son de todos.

Algún día entenderá el querido Ciro Gómez Leyva que México no empieza en Polanco, en la Ciudad de México, o en San Pedro Garza García, en Nuevo León, y que no acaba en el lobby bar del hotel Villa Magna de Madrid. Hay otro México, el que aprueba con más de 70% a la presidenta Sheinbaum y que sigue apreciando, y hasta agradeciendo, lo que hizo AMLO durante tantos años de difícil lucha buscando una transformación nacional orientada a, nada más, mayor justicia.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *