Plan B: la jugada que salvó a Sheinbaum

Para el oficialismo la aprobación del Plan B representa un ajuste técnico con implicaciones electorales acotadas y para la oposición, un triunfo al conseguir quitar la revocación de mandato del calendario oficial de las elecciones del 2027.

Lo cierto es que no es ni lo uno ni lo otro, sino la oportunidad para que la presidenta Claudia Sheinbaum y su partido, Morena, se reposicionen.

Incluso, en una lectura más detenida, podría decirse que los verdaderos beneficiarios políticos no son otros más que la presidenta y su partido, que, lejos de limitar su margen de maniobra, el nuevo escenario puede convertirse en el respiro que tanto necesita el gobierno federal y su movimiento.

Evitar el desgaste

Paradójicamente, el primer elemento que favorece a la presidenta es la eliminación de la concurrencia entre la revocación de mandato y la elección federal. Condición que en el discurso evitaría que la mandataria intervenga activamente en la contienda para favorecer a su partido.

No obstante, la realidad apunta en sentido contrario: el exceso de protagonismo presidencial es menor a la ausencia de resultados que puedan capitalizarse electoralmente. Con niveles de aprobación que rondan el 47%, pero con evaluaciones negativas superiores al 70% en rubros clave como seguridad, salud, educación y combate a la corrupción, la presidenta carece de una narrativa de éxito que impulse a su partido; incluso puede convertirse en un lastre.

En ese contexto, alejar la revocación del calendario electoral no la limita, por el contrario, la protege de un escenario adverso donde el descontento ciudadano podría verse reflejado con mayor contundencia.

Morena: división y riesgo interno

El segundo factor que fortalece al oficialismo es el estado actual de la marca Morena, ya afectada por desgaste, señalamientos de corrupción y conflictos internos; disputas entre figuras como Ricardo Monreal y Adán Augusto López o tensiones con aliados como el PT y el PVEM, que evidencian la fragilidad del bloque.

La falta de liderazgo o de intervención directa de Andrés Manuel López Obrador han profundizado las diferencias internas. De ahí que el riesgo de fracturas o incluso traiciones crezca. Al menos dos senadores morenistas prefirieron pedir licencia antes de votar el Plan B.

La narrativa que identifica a Morena como “narco partido” o un partido vinculado a prácticas ilícitas ha permeado en ciertos sectores, dañando su estructura territorial y su capacidad de movilización.

En este sentido, el Plan B llega en un momento en que Morena necesita más tiempo que exposición, margen más que confrontación directa, mientras sus aliados han ido ganado espacios que les permite una posición de fortaleza frente a Morena y a la presidenta.

Más control y menos contrapesos

Por otro lado, la coyuntura permite a Sheinbaum medir con mayor claridad las lealtades dentro de su propio bloque y anticipar riesgos rumbo a 2027. La posibilidad de un voto de castigo que alcance el umbral del 40% necesario para ser vinculante, no es un escenario descartable y es por ello, precisamente, que el nuevo diseño le da espacio para operar políticamente y recomponer alianzas.

El Plan B aprobado en el Senado también incluye la reducción de estructuras en estados y municipios, lo que limita el avance de la oposición y de sus propios aliados, aunque mantiene los plurinominales en el Congreso federal.

El recorte presupuestal al INE implica un daño a su funcionamiento y fortalece la vinculación de su estructura con el gobierno, además, se mantiene la posibilidad de debilitar el PREP, lo que abre margen para incidir en los resultados electorales.

En suma, lo que se ha presentado como una limitación institucional puede ser interpretado en los hechos como una ventaja: la presidenta gana tiempo y reduce exposición en un momento de debilidad, obtiene información clave sobre la cohesión de su coalición y Morena evita ponerse a prueba en condiciones desfavorables.

Al final, El Plan B no fortalece la democracia ni corrige desequilibrios, pero aplaza para el oficialismo el momento de rendir cuentas y en política, a veces eso significa ganar.

X: @diaz_manuel

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