UNESCO: orientaciones educativas internacionales 2026-2030
¿Cuáles son las orientaciones educativas internacionales que ha dado a conocer recientemente la UNESCO y de qué forma éstas han sido adoptadas o validadas por los gobiernos de los países miembros?
“El mundo de hoy hace frente a grandes desafíos, desde los conflictos armados y el cambio climático hasta los rápidos avances tecnológicos. ¿Cómo podemos preparar a los jóvenes con las competencias que necesitan para construir un futuro sostenible? Durante su 43ª reunión de la Conferencia General, la UNESCO organizó, como parte integrante de la Comisión de Educación, un diálogo ministerial titulado “Aprender hoy, liderar mañana”.
Lo anterior es un fragmento de una nota publicada el 4 de noviembre de 2025, después una reunión de ministros de educación, de los países miembros, convocada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés). Esto sucedió apenas hace cinco meses.
“Los jóvenes -dice la nota- deben adaptarse a entornos que cambian con rapidez. Para 2030, la automatización podría sustituir 90 millones de puestos de trabajo, pero también generar otros 170 millones nuevos. Para mantenerse al día, los sistemas educativos deben centrarse en las competencias verdes y digitales, la resolución de problemas y el pensamiento crítico”, según lo declarado por Stefania Giannini, subdirectora general de la UNESCO, quien hizo hincapié en la necesidad de actuar con urgencia.
“La educación debe mantener el ritmo. Debe anticiparse a los cambios y preparar a los alumnos no solo para el ámbito laboral, sino también para un futuro caracterizado por la transición”, afirmó Giannini.
“Más de 730 millones de adultos -señala la nota de la UNESCO- en todo el mundo siguen sin saber leer ni escribir. Muchos de los ministros de educación evocaron la grave brecha que existe en materia de habilidades básicas en lectoescritura y matemáticas, e hicieron hincapié en el hecho de que estas competencias se han estancado o han disminuido en diversos países. Kari Nessa Nordtun, ministra de Educación de Noruega, evocó la necesidad de equilibrar el uso de la tecnología en los centros educativos.”
“Jinpeng Huai, ministro de Educación de China, también hizo hincapié en los beneficios que la tecnología puede aportar a los sistemas educativos… Muchos otros ministros que participaron en los debates compartieron sus experiencias. Reconocieron que la UNESCO ya ha desempeñado un papel importante ayudándoles a configurar los planes de estudios nacionales y las políticas educativas de sus respectivos países.”
“Mediante la Academia Mundial de Competencias, la UNESCO tiene como objetivo dotar a 10 millones de jóvenes y adultos de competencias digitales, verdes y empresariales para 2029… La Alianza para una Educación Verde cuenta ahora con 90 Estados miembros y mil 500 organizaciones, e incorpora la educación sobre las cuestiones climáticas en los planes de estudios y las comunidades… La colaboración para la transformación digital ayuda a los diferentes gobiernos a diseñar estrategias nacionales inclusivas utilizando un marco de seis pilares, que abarca desde la conectividad hasta los contenidos.”
La UNESCO también apoya a los países en el desarrollo de competencias digitales y de inteligencia artificial para docentes, estudiantes y encargados de formular las políticas, indica la nota de referencia.
El organismo internacional “…seguirá colaborando con los gobiernos con miras a configurar el futuro de la educación, haciendo que ésta sea inclusiva y sostenible, y que todos los educandos puedan adquirir las competencias necesarias para prosperar en un mundo en rápida evolución.”
Por otra parte, “el Marco de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible de México es el instrumento de planificación conjunta entre el Sistema de Naciones Unidas (SNU) y el gobierno de México que establece los compromisos comunes para impulsar un desarrollo más inclusivo, sostenible y resiliente.”
El marco de cooperación y la estrategia de país de la UNESCO se alinean al incorporar acciones orientadas a:
• Lograr una educación inclusiva, equitativa y de calidad;
• Proteger los ecosistemas, su biodiversidad y fortalecer la respuesta al cambio climático;
• Promover la gestión integral del riesgo de desastres y emergencias;
• Garantizar el reconocimiento de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas como sujetos de derecho público;
• Garantizar el acceso a la información, el ejercicio de la libertad de expresión y protección a periodistas;
• Promover una cultura de paz y la construcción de entornos seguros, inclusivos y resilientes;
• Garantizar el ejercicio pleno de los derechos culturales;
• Erradicar las violencias contra las mujeres, las adolescentes y las niñas;
• Impulsar políticas públicas y estrategias en ciencia, tecnología, innovación y transformación digital con enfoques éticos y de derechos.
Dos cosas llaman la atención acerca de los documentos publicados por la UNESCO y por la oficina de representación de la UNESCO en México: el primero, es el que tiene que ver con el lenguaje utilizado en reuniones ministeriales, como la que se menciona al inicio de este comentario, donde se incorpora del concepto de “competencias” como si existiera un consenso global y una “normalización” acerca de dicho concepto; el cual, además, tiene como fundamento un enfoque o un modelo teórico y metodológico sobre el aprendizaje y la enseñanza, (hay quienes le han dado, al enfoque “competencial”, incluso, la jerarquía de un “paradigma” en educación). ¿Existe, en verdad, un consenso global acerca de la aplicación del enfoque de desarrollo competencias en todas las naciones y en los diferentes sistemas de educación formal (desde básica hasta educación superior)?
El segundo punto tiene que ver con los consensos que se dan entre ministras y ministros de educación de los países miembros de la ONU, y por lo tanto de la UNESCO, sobre un conjunto de problemas sociales, económicos, culturales, tecnológicos y medio ambientales que caracterizan a cada región o país. Si bien se reconocen problemas y soluciones globales (como en el tema del cambio climático) con todo y sus dificultades u obstáculos políticos, hay otros problemas específicos, es decir, que son más situados o locales (como los asuntos de inseguridad o de desastres naturales) sobre los que las soluciones son diferenciadas o singulares.
¿Cuáles serán los caminos que las políticas públicas educativas de cada nación seguirán tanto para atender los problemas globales como los regionales o locales? Como se podrá apreciar, ahí tenemos, sobre la mesa, un menú de retos y desafíos complejos en materia educativa, con horizonte hacia el 2030, que habrán de enfrentarse con participación social, creatividad, recursos públicos y voluntad política.
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