La presidenta en su laberinto
El cálculo de la presidenta Claudia Sheinbaum es que la elección de 2027 representa el evento definitorio de su gobierno y liderazgo en el obradorismo. Un resultado favorable a Morena y sus candidatos, por su concurrencia en la contienda, en su imaginario representaría un aval que le permitiría no solo gobernar con márgenes amplios, sino mantener la unidad interna y aliviar, por los buenos resultados, la relación tensa que debe existir con el expresidente Andrés Manuel López Obrador y afines.
Sin embargo, interferir en la elección y no lograr el cometido puede tener el efecto contrario, es decir, convertir a Claudia Sheinbaum en un problema para los suyos. A la presidenta se le está exponiendo. Las cifras favorables de las encuestas no son votos; además, la elección tendrá un fuerte componente local y a los votantes no les hace sentido la ratificación de mandato, sino quién será su gobernador o presidente municipal, y esto anticipa una inercia hacia el pluralismo, especialmente en las zonas densamente pobladas.
¿Qué es un buen resultado? Obtener en la consulta números semejantes a los de AMLO y en la elección de diputados un porcentaje de votos igual al de 2024, retener todas las gubernaturas y, eventualmente, ganar Nuevo León y Chihuahua, además de una elección judicial con sus afines. Además de la interferencia del crimen, hay tres asuntos a considerar: la mala evaluación de los alcaldes y gobernadores, un escenario adverso e incierto para el país, y las fisuras en la coalición gobernante y en Morena. La apuesta es muy elevada para una prospectiva tan volátil e impredecible.
La guerra de Irán contribuye a la incertidumbre. El desastroso resultado ante la proximidad de la elección de noviembre podría llevar al presidente Donald Trump a acciones emblemáticas en la pretensión de reposicionarse, Cuba y México están en la mira. La seguridad fronteriza persiste como el tema menos adverso. Una acción militar en la frontera es probable y puede suceder en cualquier momento.
Por otra parte, la economía mundial está en proceso de reajuste y eventualmente de crisis. La inflación lleva al incremento de las tasas de interés y, a su vez, a una baja en el crecimiento económico. Probablemente el acuerdo comercial se ratifique en buenos términos; pero el problema que enfrenta la economía mundial tendrá un impacto negativo en México, de por sí complicada por la desconfianza de los inversionistas y una situación financiera precaria, agravada por la depreciación del dólar o el incremento de las tasas de interés.
Las cuentas alegres en política y economía llevan a la presidenta Claudia Sheinbaum a cambiar la Constitución para que la consulta sirva para reafirmar su liderazgo y que la mayoría en la Cámara se logre a través de los triunfos distritales de Morena. Al parecer, al PVEM eso no le preocupa, siempre y cuando prosperen sus candidatos; el PT lo ve de otra manera y, por su propia fragilidad, entiende que hay que dar continuidad a las reglas que le han permitido mantener registro y presencia parlamentaria.
La pésima operación política, por la soberbia de Pablo Gómez —quien siempre contó con el apoyo de la presidenta Claudia Sheinbaum— y la falta de destreza de Rosa Icela Rodríguez, han significado una pérdida de confianza hacia la presidenta. Su defensa pública a la consulta de ratificación de mandato resulta ofensiva. No solo la hace ver mal ante todos, sino que envía un mensaje muy preocupante al PT; la intransigencia no es de Pablo Gómez, sino de la propia presidenta, quien, en su afán de elevar a Morena como fuerza hegemónica, se desentiende de sus aliados.
La presidenta tiene muchos frentes abiertos; la mayoría, sumamente complejos y de impacto impredecible. La impunidad se ha normalizado y, como prueba, está la falta de resultados en el combate al contrabando de combustible que, de acuerdo con las cifras de exportación de Estados Unidos e importación de México, se ha mantenido en los mismos niveles; además, el huachicol fiscal clásico ha crecido.
La presidenta Claudia Sheinbaum no puede exponerse —tampoco el país— a una campaña en la que la consulta se vuelva un referéndum sobre la impunidad y la asociación de Morena y sus candidatos con el crimen organizado, en un contexto en el que la política hemisférica de Donald Trump le autoriza a actuar contra cualquier país, cualquier autoridad, en nombre de la lucha contra el narcotráfico. La consulta abona al riesgo de intervencionismo.