Mario Delgado impulsa reflexión sobre impacto de tecnologías digitales en educación y salud mental
El titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado Carrillo, encabezó el Foro Nacional “Más allá de las pantallas: Impacto de las Tecnologías Digitales en la Educación y en la Salud Mental”, un espacio de análisis que busca replantear el papel de los dispositivos digitales dentro del Sistema Educativo Nacional.
Desde la sede histórica de la SEP y ante más de 250 asistentes, el funcionario subrayó que el debate es inaplazable ante el crecimiento del uso de celulares, redes sociales e inteligencia artificial entre niñas, niños y adolescentes.
Asimismo, señaló que, en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, la educación es un eje central para la transformación nacional, por lo que es indispensable atender los efectos que la tecnología tiene en el aprendizaje y el bienestar emocional.
Este encuentro fue organizado en coordinación con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y reunió a especialistas nacionales e internacionales para discutir desde el acceso a la conectividad hasta los riesgos asociados al uso excesivo de dispositivos.
SEP y Unesco analizan impacto de las redes sociales en la salud mental de jóvenes
Delgado Carrillo explicó que la intención no es prohibir la tecnología ni retroceder, sino generar lineamientos que permitan el uso consciente, crítico y responsable de la tecnología. Es por ello que destacó la importancia de la Nueva Escuela Mexicana, la cual impulsa una Agenda Digital Educativa orientada a reducir brechas, fomentar habilidades tecnológicas y fortalecer el pensamiento crítico.
“Hablar del uso de tecnologías digitales en la enseñanza y su impacto en la salud mental es un imperativo que nos incumbe a todas y todos, por el presente y el porvenir educativo de este país. Necesitamos una discusión amplia y profunda que abarque desde el derecho de acceso a la conectividad hasta el uso consciente y la apropiación efectiva de las nuevas tecnologías”
Mario Delgado, titular de la SEP
De acuerdo con datos de la Unesco, al menos 79 países han adoptado regulaciones para normar la presencia de dispositivos en las aulas de clase. Además, especialistas advirtieron que el uso constante y sin supervisión puede afectar la concentración, el rendimiento académico y la convivencia escolar. Entre los riesgos señalados destacan:
GroomingSexting Exposición a contenidos violentos o inapropiadosAfectaciones a la memoria y atenciónRiegos cognitivos y socioemocionales
Expertos alertaron sobre riesgos por uso excesivo de tecnología en jóvenes
Durante el foro participó el profesor de la Universidad de Nueva York, Jonathan Haidt, quien respaldó la iniciativa del gobierno mexicano para colocar la salud mental en el centro del debate público. Asimismo, recordó que, a partir del 2010, diversos estudios han identificado un deterioro en indicadores de bienestar juvenil vinculado al auge de redes sociales con algoritmos altamente adictivos.
Por su parte, representantes internacionales compartieron experiencias regulatorias como el caso de Australia, donde en el 2025 se aprobó una ley que restringe el acceso a redes sociales a menores de 16 años y obliga a las plataformas digitales a verificar la edad de sus usuarios.
Especialistas de instituciones como la UNAM y la Ibero coincidieron en que el promedio de uso de dispositivos entre menores puede superar las cinco horas diarias, lo que influye en la construcción de identidad y en la interacción social.
Además, alertaron que hasta el 13% de los adolescentes enfrenta algún trastorno psicológico diagnosticado y que alrededor de los 15 años se incrementan problemáticas como la adicción al juego o a apuestas en línea.
El foro contempla mesas temáticas enfocadas en el uso responsable de la tecnología, la mirada crítica sobre redes sociales y el impacto de los dispositivos en juventudes mexicanas.
Con este ejercicio, la SEP busca sentar bases para una política integral que combine alfabetización digital, regulación prudente y corresponsabilidad entre Estado, escuelas y familias, priorizando el bienestar socioemocional de las nuevas generaciones.