¿El pueblo de México exigió la desaparición del PREP?
La presidenta Claudia Sheinbaum, fiel a la costumbre propia del populismo latinoamericano, ha justificado su reforma electoral bajo el argumento peregrino de que se trata de una exigencia del pueblo de México. Así lo hizo igualmente en el marco de la reforma judicial.
Si bien no se conoce aún, en el momento de la redacción de este texto, el contenido mismo de la reforma electoral que será presentada eventualmente en el Congreso federal, se ha adelantado la desaparición del Programa de Resultados Electorales Preliminares. Sin el ánimo de analizar detalladamente en qué consiste esta plataforma del INE, puede decirse a grandes rasgos que es el sistema mediante el cual se dan a conocer los primeros resultados fidedignos de una elección federal tras el cierre de la jornada.
Cada noche electoral, tras el cierre de las casillas, y previo al conteo de los votos en los distritos, el PREP se alimenta de los resultados plasmados en las actas. A la luz de la experiencia electoral, los resultados del PREP han sido siempre consistentes en relación con los cómputos distritales.
El PREP ha servido, sobre todo, para evitar las especulaciones y las autodeclaraciones de triunfo por parte de uno u otro partido político. Un candidato podrá cantar victoria la noche de la elección, y sin embargo, el INE, a través del PREP, puede tener una versión diferente, o quizás, dar la razón al partido que se ha pronunciado. Ha ayudado también a evitar la inestabilidad provocada por alguna posible inconsistencia en los resultados.
No hay duda de que el PREP ha sido una pieza más de un sistema electoral que ha funcionado muy bien, que ha permitido la alternancia en todos los niveles, y sobre todo, que ha generado un ambiente de confianza y credibilidad en unas elecciones que en el pasado fueron predecibles pues eran controladas por el gobierno.
Por lo tanto, puede concluirse que la eliminación del PREP no es una exigencia popular, y mucho menos, una prioridad de los mexicanos. Por el contrario, ha sido una clave de la estabilidad electoral en un país que durante años sufrió el dominio incontestable de un régimen que no dio tregua hasta las reformas de los años noventa.
A reserva de conocer el contenido de la reforma, y si efectivamente ésta incluye la desaparición del PREP y otras medidas dirigidas al debilitamiento del INE, se espera que el Congreso, en un acto milagroso, detenga un cambio que representa un retroceso en términos de confianza electoral en México.