El derecho a vivir: Más allá del reloj y la oficina
Trabajar para vivir, no vivir para trabajar. Lo que parece un eslogan de redes sociales es, en realidad, el clamor silencioso de millones de cuerpos agotados. La reducción de la jornada laboral a 40 horas no es un capricho de productividad, es un acto de justicia humana y una deuda pendiente con la salud física y mental de quienes sostienen al país.
El costo invisible del cansancio
Cuando el trabajo devora la vida, lo primero que se entrega es la libertad. La posibilidad de hacer ejercicio, de caminar sin prisa o simplemente de pasar tiempo en familia no debería ser un lujo de fin de semana, sino el combustible diario de nuestra existencia. El descanso no es ocio, es la medicina necesaria para prevenir problemas cardiovasculares, fatiga crónica y el colapso emocional.
Las heroínas y los héroes en el olvido
Hay sectores donde la falta de descanso roza lo inhumano.
Mientras personal médico y de enfermería cuidan vidas ajenas las suyas se desgastan en turnos infinitos. Fatigados son un riesgo para el paciente y para sí mismos.
No podemos olvidar al personal de seguridad. Hombres y mujeres que deben protegernos, pero que operan bajo una presión constante y horas de vigilia que nublan el juicio.
Y no omitamos a choferes y transportistas, la fatiga al volante es una tragedia constante. Sus horas de sueño son la única garantía de seguridad en nuestras carreteras.
La deuda con el mañana: El Internado Médico
Mención aparte merecen las y los estudiantes de medicina en el internado. Es inaceptable que el sistema formativo normalice horas inhumanas y presiones extremas bajo el disfraz de “vocación”. La salud de quienes nos curarán mañana no puede forjarse a costa de su propia integridad hoy.
Respetar las 40 horas es devolverle a las y los trabajadores el derecho a ser persona, a conectar con sus seres queridos y a recuperar el control de su propio tiempo, de su propia vida. Dignidad laboral es, finalmente, el derecho a respirar.
Juntas y juntos impulsemos una vida laboral que respete y haga valer cada uno de los derechos.
Jennifer Islas en X e Instragram: @JennIslas