Entendiendo el huachicol fiscal
“Tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata.”
Dicho popular mexicano
El huachicol fiscal, más que un fraude como al parecer lo divulgan, es todo un sistema económico muy complejo, y como tal, puede analizarse desde la teoría general de los sistemas de von Bertalanffy.
Voy a tratar de analizar la problemática del huachicol fiscal desde un punto de vista del esclarecimiento de varias de sus partes que lo conforman como un sistema de ganancias económicas en todos los niveles.
Primero hay que entender el porqué todavía existen automóviles y camiones que utilizan combustibles fósiles cundo ya deberían ser todos eléctricos.
También hay que entender que en México la concesión y administración de las agencias de ventas de automóviles y camiones se dan a conocidos de abolengo, ya que como se sabe, son empresas multimillonarias y, además, extranjeras; también las concesiones de las gasolinerías tienen un patrón parecido, alguna vez yo llamé a las oficinas de Pemex ubicadas en la calle Marina Nacional en la Ciudad de México, antes de que se incendiaran, y la persona que me contestó se burló cuando le pregunté los requisitos para construir una gasolinería propia.
Las personas que trabajan despachando gasolina y combustibles en las mencionadas gasolinerías deberían ser de la clase media trabajadora, ya que además de ganar su sueldo que debe ser el salario mínimo más sus prestaciones de ley, que por cierto no se entiende porqué a estos derechos les llaman prestaciones si se dan y no se prestan, también ganan propinas, que todos esperamos que sí sean para ellos, que deben rondar entre los 200 y 500 pesos al día por despachador o despachadora.
Cada vez en México hay más marcas de gasolinerías en todas partes, cuando formalmente por estatutos primordiales de la expropiación petrolera, todas deberían llevar el nombre de Petróleos Mexicanos (Pemex).
El precio de la gasolina “estándar” lo debería manejar el poder ejecutivo de la nación, y según discursos presidenciales, hoy debería costar al público 10 pesos el litro, deberíamos analizar el porqué en México no se lleva a cabo esta premisa económica esencial en el sistema del negocio de la gasolina y los combustibles.
Yo personalmente no entiendo el porqué Pemex, siendo una empresa del gobierno federal, debe de pagar impuestos a otra empresa del gobierno federal, que conocemos como Hacienda.
Por todos estos bemoles y otros más, el sistema del huachicol fiscal es tan complejo, y para resolverlo hay que cambiar para bien todas sus partes.