Trump y Bombardier

Les confieso algo: me molesta la gente que estando dentro de la aviación, se sigue poniendo de tapete ante los gringos. No tienen idea de cuánto me enfada su narrativa donde todo lo que hacen nuestros vecinos del norte está bien, y todo lo que hace la actual administración mexicana, o sea la 4T, está mal. No hay matices, ni ganas de entrarle verdaderamente a realizar un análisis profundo, con datos, sino que lo hacen desde la tripa, y con los malos deseos como hilo conductor.

Y sí, las personas que se la pasan engrandeciendo a los gringos, no voltean a ver cómo están manejado su aviación en realidad. Ya lo dije, la cancelación de las rutas a Estados Unidos saliendo desde el AIFA no se debe al supuesto incumplimiento del convenio bilateral en materia de aviación, y mucho menos a la “mudanza” de la carga del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).

Tampoco es consecuencia de la cancelación del NAIM. Ojalá y se den cuenta que lo que realmente nos afecta es la inestabilidad del mandatario norteamericano, que un día amenaza con una cosa y luego se echa para atrás, y este es el caso de la empresa canadiense Bombardier.

Trump actúa como un niño chiquito y además mega berrinchudo. Se enojó con Canadá por andar firmando acuerdos con China, su mayor enemigo, según el ente naranja de los Estados Unidos de Norteamérica. Así que la semana pasada tomó la decisión más estúpida del mundo: “quitarle” la certificación a los aviones de la fabricante Bombardier.

A través de su propia red social, True Social, el mandatario norteamericano expresó:

“Por la presente, estamos descertificando sus Bombardier Global Express, y todas las aeronaves fabricadas en Canadá, hasta que Gulfstream, una gran compañía estadounidense, esté plenamente certificada, como debió ocurrir hace muchos años”.

Según Trump el gobierno de Canadá se ha negado de forma “injustificable” a certificar los modelos de Gulfstream 500, 600, 700 y 800. Y además amenazó con imponer un arancel (impuesto) del 50% a los aviones de fabricación canadiense.

La respuesta de la fabricante canadiense Bombardier no se hizo esperar, y desde su sede en Quebec manifestó que el gobierno de Canadá ya estaba en pláticas con el gobierno norteamericano, dejando claro que:

“Cada día vuelan en Estados Unidos miles de aviones privados y civiles fabricados en Canadá. Esperamos que esto se resuelva rápidamente para evitar un impacto significativo en el tráfico aéreo y los viajeros”.

Quiero dejar claro el nivel de berrinche del ente naranja; no gobierna con base en datos duros, sino en puras ocurrencias y vendettas pueriles. Y lo digo en serio, quien defienda la perenne actitud errática de este señor, es que de plano tiene serios problemas cognitivos.

Su declaración provocó un desplome del 9% de las acciones de Bombardier, y aquí la pregunta es ¿el gobierno de Canadá es el culpable de los arranques de ira de Trump? ¡Por supuesto que no!, Gulfstream es el competidor norteamericano directo de los aviones de Bombardier, y a Trump no le gusta competir, lo único que aprueba es ganar, y si no sale vencedor hace dramas de dimensiones apoteósicas.

Ahora ¿por qué Canadá no ha certificado a los aviones estadounidenses de Gulfstream? Pues muy sencillo, porque ante el desastre con Boeing y la autocertificación que hicieron con los aviones MAX, la Agencia Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés), dejó de ser una autoridad confiable para los canadienses, quienes crearon su propio proceso de certificación para estas aeronaves de norteamericanas, como quien dice “el miedo no anda en burro”, y se lo están tomando muy en serio.

Trump no entiende que además de afectar a sus cuates los trimillonarios, y a sus fuerzas aéreas, también termina llevándose entre las patas a la aviación comercial de su país. Líneas aéreas como American Airlines, United y Delta, entre otras aerolíneas regionales, tienen dentro de sus flotas aviones modelo CRJ de Bombardier.

Una vez más, dentro de la administración de Donald Trump alguien se dio cuenta que al final los más afectados iban a ser ellos y no los canadienses. Por lo pronto esperemos que no vuelva a cambiar de opinión, y queda claro que el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica no está bien, que los que están a su alrededor se siguen aprovechando de su deterioro cognitivo.

En el caso de la prohibición de las rutas al vecino país, el gobierno de México y las líneas aéreas trabajan coordinadamente y mano a mano para lograr que pronto el Departamento de Transporte (DOT, por sus siglas en inglés) permitan las nuevas rutas que quedaron en stand by, pues al final es en beneficio de ambos países.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *