En Chihuahua manda la población civil
Es cierto que el territorio de Chihuahua, hace tiempo, ha sido gobernado por el PRI y el PAN. Ambos, en efecto, han mantenido la hegemonía. Sin embargo, es muy notorio que hay, desde hace meses, una correlación de fuerzas y un descontento de la población por el actual gobierno panista. La entidad, enclavada en el norte del país, es, hasta el día de hoy, uno de los puntos más factibles para que la alternancia sea una realidad. Morena, en efecto, ha tenido una evolución como fuerza en pleno crecimiento y consolidación en esas tierras. De hecho, gobierna ayuntamientos claves como Ciudad Juárez, que se ha convertido en uno de los pasos fronterizos con mayor presencia de efectivos conforme a la coordinación de las distintas autoridades, especialmente el ayuntamiento y la federación.
Por esa razón, efectivamente, las condiciones son propicias para que Morena gane las entidades en 2027. Durante muchos años lo ha hecho la oposición; sin embargo, este viraje trae consigo un cúmulo de esperanzas que la población deposita ahora que las encuestas, como tal, se han convertido en un mecanismo confiable. El pulso real, en efecto, muestra una ventaja abismal que, de seguir así, esto concluirá en una victoria aplastante a favor de la coalición Seguimos Haciendo Historia. Esa diferencia que hoy marca un antes y un después, en definitiva, será la piedra angular para arrebatarle un bastión crucial a un panismo mermado y derrotado que, para mala fortuna de ellos, no cumple ni con las expectativas de afiliación. Siendo así, podemos concluir que la crisis sigue y se seguirá agudizando.
Aunque el mañana siempre es un enigma y un entramado de incógnitas, también podemos echar andar el razonamiento lógico y el sentido común de las circunstancias. Morena, en este preciso momento, ha tomado la delantera, lo que nos hace intuir que será un escenario similar a lo que pasó en Estado de México y Yucatán. Es verdad, hay mucha efervescencia por eso; empero, también existe una guerra sin cuartel entre los principales aspirantes, al menos desde otros frentes que son ajenos al proceso interno. Haber mencionado el caso de Chihuahua, de parte del senador Adán Augusto López, que destapó a una legisladora, es una situación reprobable que la dirigencia debe poner orden para no adelantar vísperas ni mucho menos sacarle provecho a un desarrollo que, desde ya, se agita con vehemencia a lo largo y ancho de esa geografía.
Lo que sí le caló a la militancia, de plano, fueron las declaraciones equivocadas de Adán Augusto López Hernández. Además de que él no es un portavoz de Morena ni mucho menos un comisionado especial, Luisa María Alcalde debe realizar un llamado a la prudencia para no mencionar nombres que, al final de cuentas, lo único que pueden provocar son tensiones y desencuentros que puedan poner en riesgo la misma unidad. Es, para ser más precisos, muy lamentable lo que hizo el excoordinador de la fracción parlamentaria de Morena en el Senado, más ahora que está atravesando por una situación compleja por su separación. Unos días después de que eso sucediera, a propósito de ello, muchos aseguraban que Adán negoció su salida y, con ello, aseguró puestos a las gubernaturas. Eso es, ni más ni menos, totalmente falso: López Hernández se fue con las manos vacías.
La propia Claudia Sheinbaum, mujer congruente y de principios, no aceptaría un pacto de esa naturaleza. Sería algo así como faltarle al respeto a la población civil de Chihuahua. Ellos, de hecho, son quienes tendrán la última palabra para decidir quién es su representante. Allí podemos destacar que, de acuerdo con lo que ha trascendido, sería un hombre quien encabezaría la coordinación de la defensa del voto. Contra eso, no hay fuerza social y política que pueda rebasar esa determinación que, a nuestro juicio, sería como un acto de justicia social, especialmente porque existe una previa que ha estado plagada de propaganda a favor de una senadora que, desde hace meses, está en campaña. Ojalá que Luisa María pueda intervenir a tiempo antes de que la polarización reine en un terreno que es propicio para que la izquierda imponga condiciones.
Por eso, la principal demanda de la ciudadanía es que se respeten las determinaciones de las mayorías. Se equivoca de nueva cuenta Adán Augusto López Hernández en destapar y casi, casi asegurar que la legisladora será gobernadora. Eso es, en principio, un error, sobre todo ahora que ha caído sustancialmente en las encuestas. Además de ello, la balanza, ha trascendido, se inclina para un hombre en el tema de paridad de género. Efectivamente, Morena ganará las elecciones para que la prosperidad llegue a todos los rincones de la geografía de Chihuahua. De hecho, el tramo que falta será un periodo que puede aprovechar la gobernadora para preparar una entrega ordenada y civilizada. No hay nada que se pueda hacer: el lopezobradorismo expandirá su dominio porque le ha cumplido a la gente lo que promete. Es, antes que nada, la transformación y el humanismo.
Siendo así, vale la pena hacer un llamado para que dejen que la población decida el rumbo. Ellos y ellas son los que resolverán en lo colectivo el mandato popular.