El relicario de la comentocracia que no entiende nada
1. Caricaturista Calderón (Reforma, El Norte y Mural): Es el dibujante de la resistencia ultraconservadora que busca grietas en el muro de la izquierda. Monero de la derecha, cree que con caricaturas va a derribar un gobierno de 35 millones de votos. Exagerado en extremo, ve a la 4T como un colapso civilizatorio. Es el profeta del cataclismo desde su narcisismo pretendidamente culto.
2. Carlos Loret de Mola (El Universal y Latinus): El frustrado archienemigo mediático de la 4T y showman de la revelación y los montajes. Si el gobierno dice ‘blanco’, él ya tiene un audio de amigos de los hijos de AMLO que dicen ‘negro’, presentado con más suspenso que las series de Netflix. Si no encuentra el video de un sobre amarillo, lo inventa. Se desespera porque la presidenta cada día se acuerda menos de él.
3. Raymundo Riva Palacio (El Financiero): El analista de las sombras y de las maquinaciones. Sabelotodo de las alcantarillas del poder, sus columnas parecen guiones de espionaje donde siempre hay una conspiración en curso. Es el periodista que sabe demasiado (o eso dice). Sus textos son laberintos de intrigas en los que invariablemente hay una complot turco-ruso-yanqui-tabasqueño.
4. Pablo Hiriart (en algún lugar del ciberespacio): Desayuna, come y cena bilis. Su odio por el proyecto de izquierda es tan puro que ya es casi una forma de arte. Si el gobierno de Sheinbaum descubriera la cura contra el cáncer, él escribiría que es un atentado contra la industria de las pelucas.
5. Azucena Uresti (Radio Fórmula): Su estudio es una trinchera donde la noticia se sirve con un toque de heroísmo personal. Se ha ganado más que merecidamente el título de La mártir del prime time radiofónico. Su tono de voz sugiere que el fin del mundo empieza exactamente al terminar su noticiero.
6. Joaquín López-Dóriga (Radio Fórmula y Milenio): Resiste desde la nostalgia de su antigua influencia. Era el dueño de la verdad nacional; hoy genera rumores en la marginalidad ante el cambio de guión. Es el teacher que ya no tiene alumnos. Su mayor enemigo ahora es su propia sombra en las redes sociales. Grita al vacío en un mundo que ya no le pide permiso para existir.
7. Ciro Gómez Leyva (Excélsior y Radio Fórmula): El narrador del naufragio institucional con tono de elegía. El equilibrio hecho angustia.
8. Javier Alatorre (TV Azteca): El último baluarte de la televisión sensacionalista. Inspirado en su jefe Salinas Pliego, se ha convencido de que el comunismo nos va a comer vivos, mientras él cena en los mejores restaurantes. Su peinado no ha cambiado desde 1994.
9. Carlos Marín (Milenio): El estilo rudo y policiaco del periodismo de la vieja escuela. Es el bravucón de la redacción. Sus textos son más un interrogatorio de la policía política de antaño que un diálogo periodístico.
10. Manuel J. Jáuregui o el Abogado del Pueblo (Reforma, Mural y El Norte): El vocero de la angustia empresarial de San Pedro Garza García. Para él, el apocalipsis es un impuesto predial. Llora en su lujosa residencia porque el país ya no es suyo.
11. Catón o Armando Fuentes Aguirre (Reforma, El Norte y Mural) : La moralina provinciana contada con anécdotas. Añora un México que solo existe en sus chistes bobalicones de Jaimito.
12. Enrique Krauze (Reforma y Letras Libres) y Héctor Aguilar Camín (Milenio y Nexos): Los capitanes de la élite académica desplazada. Gladiadores de la nostalgia neoliberal. Escriben ensayos larguísimos sobre la democracia para un público que ya solo lee hilos de X. Siguen viviendo en 1910, sin darse cuenta de que el país en el que mandaban explotó.
13. Jorge G. Castañeda (Nexos y El Universal): El cosmopolita que se enoja porque hay barrios en la nación que no se parecen a los cafés de París. Es el intelectual que se sabe (él jura) demasiado inteligente para un pueblo tan tercermundista. Su desprecio por lo local es su marca registrada.
14. Denise Dresser (Reforma): La indignación permanente convertida en método de análisis. Ha comparado al gobierno de Sheinbaum con tantas dictaduras que ya se le acabaron los ejemplos en el mapa y en la historia. Coleccionista de rabietas, solo le falta decir que la 4T con el Imperio Galáctico de Star Wars.
15. León Krauze (El Universal y Letras Libres): La crítica pulcra y distante desde el escenario internacional. La suya es la mirada crítica desde un Starbucks de Los Ángeles. Analiza México con la distancia de quien ya no tiene que lidiar con los baches de la CDMX.
16. Leo Zuckermann (Excélsior): El evangelista de la democracia liberal de libro de texto que se vuelve loco al percibir que la realidad no sigue sus instrucciones. Intenta apagar el incendio de izquierda con un chorrito de agua bendita extraída de The Economist.
17. Sergio Sarmiento (Reforma, El Norte y Mural): El purista del libre mercado que ve el precipicio en cada reforma de izquierda. Extraña la mano invisible de Adam Smith que según él nos acariciaba durante los periodos del PRI y del PAN, aunque en realidad solo nos daba bofetadas.
18. Darío Celis y Carlos Mota (Heraldo): Los termómetros del miedo de los dueños del capital. Si un empresario estornuda, ellos publican que le dio neumonía a la economía nacional. Si escriben ‘incertidumbre’, los capitales huyen a Miami.
19. Jorge Suárez Vélez (Reforma, El Norte y Mural): Desde los cafés de Nueva York observa a su patria y no entiende por qué la 4T destruyó la Suiza ultraeficiente que era nuestro país en los sexenios anteriores a los gobiernos de Morena.
21. Aurelio Nuño (en algún lugar del ciberespacio): El político reconvertido en analista que intenta convencernos de que él sí sabía cómo arreglarlo todo, pero no lo dejaron.
22. Liébano Sáenz (Milenio): Estratega que estudia la política como una partida de ajedrez donde él alguna vez movió las piezas…, y perdió.
23. Denise Maerker (Televisa): La buscadora de sensatez en medio de los gritos absolutos. Intenta ser la adulta en la sala mientras todos y todas en el periodismo mexicano se están agarrando a sillazos. Apagará la luz de la objetividad antes de que, ya muy pronto, la borrachera de la polarización deje a la comentocracia a oscuras.