Mexico se suma al embargo a Cuba
La decisión del gobierno de México de suspender la entrega de petróleo a Cuba ocurre en un momento crítico para el régimen cubano y marca un punto de inflexión en la relación bilateral.
Tras más de seis décadas, la dictadura cubana enfrenta un escenario cada vez más complicado. Con la economía colapsada, apagones y un creciente descontento social, el retiro del apoyo energético mexicano no es un hecho menor, el petróleo es el elemento indispensable para generar electricidad, sin el que literalmente se apaga, se bloquea.
Dependientes del exterior
El régimen cubano no genera riqueza ni bienestar y ha sobrevivido gracias a subsidios externos: URSS, Venezuela y hoy México. Su modelo, basado en dádivas, propaganda y represión, parece agotado en un contexto internacional adverso. Las declaraciones de Trump subrayan lo evidente: Cuba no es autosuficiente; su activo ha sido vender influencia y geografía mientras somete a su población. Aunque no hay pedido formal a México, el mensaje fue claro.
De histórico y humanitario a decisión de Pemex
Con la retórica habitual de la llamada Cuarta Transformación, la presidenta justificaba el apoyo a Cuba por “motivos históricos y humanitarios”, reiterando que la política de respaldo a la isla responde al embargo económico impuesto por Estados Unidos y que cualquier envío de combustible se enmarca en contratos comerciales y criterios humanitarios.
No obstante, el argumento solidario y chovinista bajo el cual se ha respaldado a regímenes autoritarios como los de Cuba, Venezuela y Nicaragua, comienza a desmoronarse frente al aumento de la presión internacional.
Ante Washington, el gobierno mexicano parece dispuesto a sacrificar a sus aliados ideológicos antes que poner en riesgo al núcleo del lopezobradorismo que se encuentra bajo el creciente escrutinio de las autoridades estadounidenses por sus presuntos vínculos con el crimen organizado.
El lunes, Bloomberg reveló que Petróleos Mexicanos habría cancelado un cargamento de crudo destinado a Cuba y al día siguiente la presidenta Sheinbaum lo confirmó y, en un intento de deslindarse del asunto o minimizarlo, lo presentó como una decisión exclusiva de la paraestatal: “suspender es una decisión soberana y se toma en el momento que sea necesario”, para luego asegurar que los envíos se reanudarán “en algún momento”.
Sin embargo, estas declaraciones contradicen el propio modelo estatista impulsado por la 4T, donde Pemex dejó de ser una empresa productiva del Estado con autonomía, para convertirse en un brazo operativo del ejecutivo federal.
A partir de la desaparición de los organismos reguladores autónomos, resulta poco creíble que una decisión de esta magnitud, con implicaciones geopolíticas, no haya pasado o al menos sido avalada por presidencia.
Balance negativo
A más de 65 años de la Revolución cubana, el balance es negativo: no hubo desarrollo ni justicia social, sino una dictadura que mantiene al pueblo en miseria. Al reducirse apoyos externos, el régimen enfrenta caos y protestas. México, con AMLO y Sheinbaum, ha respaldado al régimen, no al pueblo. Cuba ya no aguanta más.
Finalmente, de forma gradual México parece estar retirando su protección al régimen sumándose al “embargo” pero el dilema que enfrenta Claudia Sheinbaum es mayúsculo: responder a las exigencias de Washington o cumplir los compromisos heredados con López Obrador y los gobiernos autoritarios aliados.
¿Cuánto más estará dispuesta a sacrificar? ¿Será suficiente para Washington el “sacrificio cubano”, o apenas es el inicio de una presión que terminará por hacer rodar cabezas del obradorismo?
X: @diaz_manuel