¡Y encima placas de Morelos!

La Suprema Corte de Justicia se encuentra, de nuevo, en medio de una polémica nacional. Nunca deberá olvidarse que sus nueve ministros, cuya experiencia, legitimidad y talento siempre han estado en entredicho, no son más que el resultado de la vergonzosa operación de Estado de 2025 que hizo posible que resultasen “electos” por el pueblo de México. La elección judicial pasará a la historia de este país como uno de los fraudes más vulgares e insultantes para toda una nación.

No contentos con cargar sobre sus hombros con la ignominia de haber alcanzado los más prestigiosos cargos judiciales de este país por la vía de los acordeones, han reiterado su desprestigio nacional tras haber sido descubiertas sus camionetas blindadas cuyo valor por unidad supera los 2 millones de pesos.

Tras el reportaje y la declaración exigida de la presidenta Claudia Sheinbaum, la Corte reculó, y Hugo Aguilar compareció ayer ante la prensa para informar que no utilizarían las unidades de lujo, y que en cambio iniciarían el trámite para devolverlas.

La decisión de Aguilar y del resto de los ministros no fue sino una acción de “control de daños”. Valoraron –estimo- que el costo político de reconocer su error resultaba preferible ante el escarnio político del que han sido objeto. ¿No fueron los nueve electos por el “pueblo” de México bajo la promesa de ser austeros, de estar cerca de los más desfavorecidos y de desterrar para siempre la corrupción de vilipendiados individuos como Norma Piña y Javier Laynez?

En adición a haber sido descubiertos en su desdén hacia sus “promesas de campaña”, trascendió que las placas de las camionetas habían sido matriculadas en el estado de Morelos. Como se sabe, los vehículos en ese estado están exentos del pago de tenencia.

Como resulta evidente, la Ciudad de México es la sede de la Suprema Corte, y por lo tanto, los nueve ministros de la Corte tienen su residencia en la capital del país. Sin embargo, y para colmo de vergüenzas ajenas, se decidió (se desconoce el nombre del autor de la genial idea) que para evitar el pago de la tenencia (sí, elusión de impuestos) las camionetas estuviesen inscritas en ese estado vecino.

Sí, aunque resulte inverosímil, los ministros de la Suprema Corte, entiéndase el máximo tribunal jurisdiccional del país, de no ser descubiertos, habrían andado en vehículos matriculados en otro estado con fines de elusión fiscal, pues sus coches circularían principalmente en la Ciudad de México. ¡Los ministros de la Suprema Corte!

México se ha convertido en el país del surrealismo algún día imaginado por Salvador Dalí. Los ministros de la Suprema Corte, después de beneficiarse de ser los actores de la mayor farsa electoral registrada en la historia de la moribunda democracia mexicana, han quedado en evidencia no solo por reproducir los lujos de sus antecesores, sino por haber mentido directo a la cara a unos 10 millones de mexicanos que les votaron.

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