¿Y el operador de Andrés?

Adán Augusto López Hernández, quien durante el sexenio de López Obrador se asumió como “el número dos” y operó como guardián de las decisiones emanadas de Palenque, atraviesa su momento de mayor debilidad política.

El exsecretario de Gobernación y otrora hombre fuerte del obradorismo ha pasado del centro del poder al aislamiento estratégico: perdió aliados, dejó de ser el interlocutor confiable y se convirtió en factor de riesgo para el movimiento que lo encumbró.

Ahora el mismo ve cómo las redes de protección que lo blindaron durante años, se erosionan bajo el peso de graves señalamientos —nacionales e internacionales— que ya no pueden ignorarse y su sola cercanía incomoda a quienes hoy administran el llamado segundo piso de la Cuarta Transformación y las alianzas que alguna vez le dieron fuerza han dejado de funcionar.

Sin embargo, aún parece que la 4T está decidida a evitar que él sea el sacrificado o chivo expiatorio, no por lealtad a su persona, sino porque en su caída podría arrastrar a importantes figuras, incluidos los hijos del expresidente.

Sus pecados lo persiguen y lo delatan

Cuando Alejandro Moreno denunció que el gobierno había emprendido una campaña de persecución y difamación en su contra por haber votado en contra de la reforma eléctrica, presentó una grabación donde se escucha a Manuel Velas corelatarle que Adán, entonces secretario de Gobernación, habló con el presidente López Obrador y el mensaje era contundente: “Si no jalabas, iban a ir con todo”.

El senador del Verde, acostumbrado a acomodarse según la coyuntura, ejecutó esa amenaza por instrucciones de AMLO y del “número 2”, Adán Augusto. Hoy, el mismo Velasco lo desconoce como interlocutor y se deslinda de él, al igual quebuena parte del Senado.

La verdad emergió: López Hernández está estrechamente vinculado con Hernán Bermúdez Requena, su exsecretario de Seguridad hoy preso en el penal de máxima seguridad del Altiplano, identificado como líder de “La Barredora”, brazo del Cártel Jalisco Nueva Generación, involucrado en huachicol, extorsión y tráfico de migrantes.

Aunque, desde que Bermúdez Requena fue detenido en Paraguay, poco o nada se ha sabido del avance del caso, luego de esa detención, Claudia Sheinbaum salió a defender a López Hernández afirmando que no hay denuncias en su contra; sin mencionar la existencia de expedientes en la FGR y en instancias de Estados Unidos. Nunca se ha girado alguna orden de aprehensión o ni ha sido llamado a declarar, ni en Tabasco, ni por la FGR de Alejandro Gertz Manero ni por la de Ernestina Godoy.

También se han revelado presuntas irregularidades patrimoniales y fiscales, y existen reportes de inconsistencias en sus declaraciones, con montos no declarados que podrían superar los 800 mdp detectados por la Auditoría Superior de la Federación durante su gestión como gobernador de Tabasco.

Las denuncias trascendieron las fronteras

Agencias como el FBI y la DEA lo señalan por su presunta participación en una red criminal dedicada al huachicol fiscal, lavado de dinero y fraude fiscal y, aunque estos procesos no han derivado en acciones judiciales visibles en México, la presión internacional comienza a incomodar.

Adan también fue salpicado por el escándalo de Miss Universo que protagonizó Raúl Rocha Cantú. Trascendió que Rocha Cantú habría recibido contratos millonarios del padre de la tabasqueña ganadora del certamen Fátima Bosch durante el mismo periodo en que se desarrollaban investigaciones federales en su contra. El empresario es investigado por su relación con el huachicol y vínculos con el llamado grupo Tabasco, donde figuran Adán Augusto López Hernández, Octavio Romero y uno de los hijos del expresidente.

De ser el “número 2”, tras la detención de Bermúdez Requena pasó a convertirse en un apestado en el Senado. PT y PVEM aprovecharon para marginarlo en la discusión de la reforma electoral y, aunque seguía operando instrucciones de Palenque junto con Alejandro Esquer, ya no era bien recibido en Palacio Nacional.

Al final, el caso de Adán Augusto ejemplifica el sistema de poder que edificó el obradorismo: uno donde la justicia se activa o se congela según la conveniencia política.

La eventual salida decorosa —una embajada que podría ser la de Francia o Portugal, el retiro en silencio o el congelamiento institucional— no respondería a la verdad ni a la legalidad, sino al temor de que su caída arrastre a figuras centrales del régimen.

Mientras Adán Augusto no sea llamado a rendir cuentas o a declarar ante la autoridad y sigan sin investigarse a fondo las denuncias que pesan sobre él, la 4T confirma que su promesa de transformación tiene una infranqueable frontera: la protección de los suyos. Y que el régimen está dispuesto a defenderse negando la justicia.

X: @diaz_manuel

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