Crisis en puerta para Aeroméxico, y por culpa de ASSA
“Entre las almas y entre las rosas, hay semejanzas maravillosas”, dijo José Ignacio Armida; Ricardo Palmerín le puso música, y se volvió una joya musical. Pero no vine a hablar de trova yucateca, sino de aviación; y es que desde hace mucho tiempo he podido comprobar que lo que sucede dentro de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación de México (ASSA), tiene “semejanzas maravillosas” con la política actual. Hoy, Ada Salazar, su secretaria general podría ser un fiel reflejo de Donald J. Trump, porque ambos son tan soberbios como ignorantes, creen que se mandan solos, y que son impunes y plenipotenciarios.
Pero aunque el ente naranja está a punto de dinamitar el mundo, la historia de la todavía secretaria general (dejará el cargo en febrero próximo) es diferente. Déjenme les platico: en la revisión contractual del año 2024, los sobrecargos al servicio de Aerovías de México (Aeroméxico) pactaron la actualización de su Reglamento Interior de Trabajo (RIT), para que estuvieran acordes con las cláusulas del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT).
Algo totalmente “normal”, y fue un trabajo que se debió de hacer, pero… Pónganse cómodos porque voy a narrar esta historia, paso a paso.
La ley interna del sindicato, que rige su vida y el actuar de los agremiados, se llama Estatuto, y tenemos la obligación de velar por su cumplimiento. Así que tras la revisión del CCT en 2024 (negociación con la empresa), el Comité Ejecutivo se obligó a trabajar en la nueva redacción del RIT.
Sin embargo -y esta es una semejanza maravillosa- en lugar de trabajar en ello, la señora Ada Salazar dejó pasar el tiempo impunemente, y pensó solamente en el proceso electoral del sindicato, de 2025. No hay plazo que no se cumpla, y el pasado 12 de enero informó a los representantes sindicales que debían presentarse en el Centro Federal de Conciliación y Registro laboral a mediodía “para firmar el RIT” junto con la empresa Aeroméxico.
Por tal motivo, gran parte de la representación sindical, publicó un comunicado externando su “rechazo absoluto y enérgico”, pues la modificación al RIT se hizo a espaldas del Comité Ejecutivo y peor aún, sin el conocimiento de la Asamblea General; es decir, un reglamento para sobrecargos sin la participación de los sobrecargos.
Por su parte los candidatos electos en 2025, que entrarán en funciones a partir del 1° de febrero, hicieron público que el Estatuto “…no autoriza ni justifica una actuación discrecional ni unilateral, sino que implica la obligación de conducir dicho proceso bajo los criterios de representación colectiva, información previa y deliberación interna…”
De tal manera que se ignoró olímpicamente lo dispuesto por el Estatuto de la ASSA, que obliga a presentar el proyecto de modificación del RIT en Junta de Comité para su discusión y posterior aprobación. Es una regla simple: si el Reglamento Interno de Trabajo es un anexo del Contrato Colectivo de Trabajo, el Estatuto exige que para su modificación se sigan las mismas reglas que para reformar el CCT.
¿Demasiados requisitos? ¡Para nada!, se exigen esas formalidades porque el RIT regula la función misma, la esencia del trabajo del tripulante de cabina de pasajeros:
GeneralidadesDe la contrataciónAdiestramientosDel uso del uniforme y la presentaciónJornadas de trabajo y servicios a cubrirReportes en caso de enfermedadesObligaciones y prohibicionesSancionesSistema de notificación de cambios de servicioDisposiciones generales
Y estos temas son competencia exclusiva de los distintos secretarios (carteras) de ASSA: Secretaría del Trabajo, Secretaría de Conflictos, Secretaría de Interior, Secretaría de Asuntos Técnicos y Secretaría de Previsión Social, además de la participación de la delegación de sobrecargos de Aeroméxico. No son competencia de la Secretaría General.
El Estatuto establece que una vez que todos estos secretarios del Comité Ejecutivo -y la delegación- hubiesen elaborado un proyecto de modificación al RIT, bajo el asesoramiento de los abogados del sindicato, debe presentarse en una Junta de Comité, para después convocar a Asamblea General y hacerlo del conocimiento de la base.
El proyecto de RIT modificado se presenta en Asamblea General y los sobrecargos tienen toda la libertad de solicitar cambios si la redacción parece “contradictoria o confusa”, y en aras de la transparencia, puede integrarse un grupo de trabajo conformado por sobrecargos de la base para realizar dichas modificaciones, en conjunto con los representantes sindicales y asesores legales del sindicato.
No es burocracia sindical, se llama “democracia participativa”. Después de trabajar las modificaciones solicitadas, se convoca nuevamente a asamblea para mostrar el resultado final del proyecto del RIT, y si los presentes están de acuerdo, se convoca a “Juntas Particulares”, en las que se pedirá la votación de todo el gremio. El Estatuto de ASSA, y la Ley Federal del Trabajo exigen una votación “calificada” (50% +1 de los agremiados votando en el mismo sentido) para aceptar la redacción del RIT.
Si se consigue la votación calificada en Juntas Particulares, los acuerdos emanados se “sancionan” (son declarados válidos) en asamblea y hasta entonces el Comité Ejecutivo cuenta con el aval de la Asamblea General para proceder a la firma del nuevo RIT.
Yo lo sé, suena (y lo es) tardado y engorroso todo lo que les acabo de decir, pero ese es el camino que se debió transitar a partir que terminó la revisión del CCT en junio de 2024.
¿Qué fue lo que pasó?, tuvieron 18 meses para hacerlo, pero ASSA vive la tormenta perfecta: una planta adormilada por su líder anodina, que está más ocupada en presentar demandas judiciales insulsas y temerarias, convencida de que su falta de carisma y talento se subsana en tribunales.
Le concedo el beneficio de la duda, y diré que no es totalmente su culpa; si piensa eso es porque así le han hecho creer los servicios jurídicos que la asesoran, que desconocen por completo la ley interna de ASSA, y la prueba está en todas y cada una de las pifias que brotan y acumulan desde 2023.
Ada Salazar creyó que ella sola podía modificar el RIT, sin hacerlo del conocimiento del resto del Comité Ejecutivo, ni del gremio de sobrecargos. Por este motivo los representantes sindicales inconformes con la estrategia están convocando a una movilización para este lunes en la sede sindical:
“Se convoca a la MOVILIZACIÓN GENERAL para exigir la expulsión inmediata de cada uno de los firmantes de este reglamento entreguista.
CITA DE PROTESTA:
• Día: Este lunes
• Hora: 09:30 AM
• Lugar: ASSA
Nuestras Demandas son Claras:
1. Expulsión inmediata de todos los miembros del comité que firmaron el reglamento lesivo.
2. Anulación total del documento firmado sin consulta previa a la asamblea.
3. Restitución de los derechos laborales que pretenden arrebatarnos.”
El RIT, es la columna vertebral para una operación eficaz en Aeroméxico, los sobrecargos deben tener la certeza de qué es lo que deben de cumplir; medidas como la tomada por Ada Salazar dinamita el buen funcionamiento del trabajo del sobrecargo, y no es ninguna nimiedad, sino todo lo contrario.
La secretaria general lo sabe; no es casualidad que su movimiento se produzca a unas semanas de dejar el cargo, y que haya decidido “brincarse” no solo al resto del Comité Ejecutivo, sino a la mismísima Asamblea General. No es casualidad que publicara “el nuevo RIT” justamente un día inhábil en ASSA de México (sábado 17 de enero) en que las oficinas del sindicato están cerradas y no hay a quien reclamar.
Entre “berrinche” y “sabotaje” hay semejanzas maravillosas. Si las elecciones pasadas no favorecieron a los candidatos que le garantizaban a Ada Salazar una salida de ASSA tersa y sin turbulencias, no es una cuenta que deba pagar ni Aeroméxico, ni sus usuarios. Cuando la base de sobrecargos está inconforme, se verá reflejado en el servicio, un punto vital para las líneas aéreas.
Los sobrecargos solo están diciendo “no” a la incertidumbre, y están pidiendo certeza. Y no es una exigencia extraordinaria, solamente que se cumplan con los procedimientos previamente establecidos, y sin actos a sus espaldas.
Entre Ada Salazar y Donald Trump hay semejanzas maravillosas. A ninguno de los dos les preocupa la crisis que van a dejar al soltar sus puestos. El ente naranja hace negocio con la crisis, y se puede ir a cualquier parte del mundo. Ada Salazar dejará el cargo en el sindicato, y se rumora que no regresará a volar en Aeroméxico como sobrecargo; pero le deja un caldo de cultivo a punto de estallar al próximo secretario general, Rafael Munguía.
A la actual secretaria general ya poco le importa si dinamita la relación institucional con Aeroméxico. Al igual que Trump, poco le importa “incendiar el mundo”, si ella no sufrirá en lo absoluto las consecuencias de sus actos, pues serán otros los que paguen los platos rotos. Aquí no tienen la culpa ni los sobrecargos, ni el caballero águila, ni mucho menos los pasajeros.