Texto para leerse en Venezuela (sí se puede negociar con Trump)

¿Quién traicionó a Maduro? Pues podría ser cualquiera a su alrededor propenso a ser comprado o comprada por el poder del dinero. Una patología humana común es la ambición por encima de la moralidad o de la justicia y dichas enfermedades del ser no se pueden encasillar en ideologías o partidos políticos. Sólo el fiel humanista sin faltar a sus principios evita sucumbir a la seducción del dinero.

Fue una operación rápida y bastante limpia en el sentido de la ejecución. Herméticamente infiltrada con base a las recompensas monetarias. Organizada para extraer a Maduro bajo acusación de narcoterrorismo y llevarlo a juicio en los Estados Unidos para entonces tomar el control del país ya apresado su líder el señor Maduro, pero, sin destituir o desmantelar a su gobierno. Dejando a la cabeza como lo dice la Constitución venezolana a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien estará representando a su pueblo hasta las próximas elecciones, quien deberá reaccionar con dignidad, constitucionalidad e inteligencia ante exigencias inaceptables.

El conocimiento profundo sobre la nación caribeña por parte de Washington, por ende, de Trump, es innegable: Se niegan a que María Corina Machado entre a gobernar habiendo ellos aclarado el camino. Le propinan una gran bofetada a la derecha venezolana local y a aquella que emigró en exilio voluntario. El argumento del rechazo de Trump es que la señora Machado y sus seguidores carecen de apoyo popular. Y tiene razón.

El presidente Trump aprendió bien la lección dada por México. Le ha tocado observar y vivir la experiencia de la gran transformación positiva que generó el movimiento social liderado por AMLO y continuado por Claudia Sheinbaum. El admirable apoyo popular que han obtenido y siguen obteniendo con base a patentes logros socio económicos continuando así la política humanista del mismo exitoso proyecto de nación: “Para bien de todos primero los pobres”. Porque esto es lo que funciona en América Latina, el reforzamiento de la economía interna para erradicar la pobreza e ir estableciendo los derechos humanos que poco a poco vayan aminorando la brecha de la desigualdad. Y esto es lo que ya sabe el presidente Trump. Es el único camino a seguir. Por su parte del negocio ofrece al pueblo de Venezuela apoyo e inversión federal en su territorio “como nunca vista” según el mismo lo asegura.

Pero la verdadera lucha venezolana es la defensa de su petróleo. Que miren hacia arriba a México lo logrado en el control y desarrollo de su recurso petrolero, dando su buen espacio a la inversión extranjera que hoy cuenta con certeza jurídica y productiva. El éxito de la recaudación hacendaria para impacto real en el desarrollo del bienestar social y el control de la industria petrolera nacional han sido factores clave en el fortalecimiento y crecimiento de la economía mexicana interna y globalmente.

Para Venezuela, pues, según lo dicta el presente será un arreglo comercial, una batalla tanto inteligente y lógica como contundente que deberán dar unidos como nación, por obtener el control mayoritario de su valioso recurso nacional. ¿Que el resultado será injusto ante el posible abuso estadounidense? Eso dependerá de lo que vayan determinando los venezolanos o venezolanas que estarán al frente de estas negociaciones representando al pueblo, a las mayorías del país. Más les vale dar la pelea sin claudicar hasta ganarla. Exijan sin violencia el respeto a la soberanía de sus recursos naturales. Al gigante dominante del norte no le conviene la insatisfacción social que podría provocar la insurrección pública, para sus propósitos comerciales. Sí se puede negociar con Trump. Habrá de aplicarse el gobierno de Venezuela con gran talento y determinación para lograr obtener un trato justo y un balance satisfactorio.

¿Por qué Trump no hace lo mismo en Cuba o Nicaragua?

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