Nicolás Maduro: noticia de un secuestro
No fue “extracción”, no fue arresto. Se trató de un vulgar secuestro por parte de los mercenarios estadounidenses de la “Delta Force” que dejó un saldo de un centenar de muertos, entre soldados, guardias presidenciales y civiles. De acuerdo a versiones que circulan en la prensa alternativa, el saldo para los invasores estadounidenses tampoco fue blanco. Aunque Trump y su mini “halcón” Marco Rubio se jacten de la limpieza del operativo, el enfrentamiento armado entre los guardias cubanos y venezolanos y las fuerzas invasoras que terminaron por secuestrar (y herir) tanto a la primera dama Cilia Flores como a él habrían dejado bajas también en el bando estadounidense.
Estamos presenciando, más allá de la bravuconería y el totalitarismo de Trump, el fin del derecho internacional y el Estado de derecho. Ahora, cualquier potencia global o regional puede inventar cargos de “narcoterrorismo”, “narcopolítica” o cualquier tontería por el estilo y deponer abiertamente a un mandatario o mandataria democráticamente electo.
Y más allá de las reacciones tardías de la ONU y la sumisión de la OTAN y demás países vasallos de los Estados Unidos, la cruda realidad de este secuestro es que ya es más que claro que la ley de la selva ha sustituido cualquier pretensión de una convivencia pacífica entre naciones. Si los mercenarios estadounidenses pueden atacar a tiros a un presidente y brutalizar a su esposa ¿qué nos depara el futuro a nosotros, simples ciudadanos del sur global y países no alineados que conformamos la mayoría del mundo?.
Esto es lo que nos depara este 2026: un mundo más duro, más brutal en donde el fuerte se impondrá a los débiles… Si estos no logran organizarse.