Las universidades de Venezuela

Leí un reportaje sobre la situación de las universidades venezolanas y lo que algunos académicos esperan ocurra después de la caída de Nicolás Maduro. Hay pesimismo. El sistema de educación superior colapsó durante el periodo del presidente depuesto y, la verdad sea dicha, nadie tiene una mínima esperanza acerca de que pudiera mejorar en el mediano plazo.

A pesar del pasado de la presidenta interina Delcy Rodríguez como profesora en la Universidad Central de Venezuela, “los académicos dudan de que su ascensión sea beneficiosa para el sistema de educación superior del país y han advertido que se necesita un cambio político ‘profundo’ si las universidades quieren recuperarse de años de ataques”.

Maduro fue el más grande enemigo de las universidades venezolanas, que durante su largo periodo de gobierno sufrieron un notable declive económico. Los recortes presupuestales, acompañados de la hiperinflación, redujeron brutalmente los salarios. Algunos informes “sugieren que el pago de los profesores promedió 15 dólares al mes en 2020, mientras que el número de estudiantes ha disminuido drásticamente”.

El colmo: Maduro encarcelaba a gente dedicada a la academia que criticaba a su gobierno, y después instalaba en los cargos universitarios a personas leales al régimen, que tristemente, ya sin Maduro, continúa vigente.

Mucha gente de ciencia o entregada a la academia huyó de Venezuela: “Un estudio de 2020 encontró que Venezuela ha perdido el 16 por ciento de su fuerza laboral de investigación científica como resultado de la emigración”.

Hay pesimismo porque Rodríguez representa el mismo proyecto autoritario de Maduro, con la única diferencia de que la interina parece dispuesta a obedecer al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuyo segundo periodo de gobierno se ha caracterizado, entre otros hechos, por haber reducido la financiación a las universidades del gran país del norte, especialmente a la más reconocida y prestigiada, Harvard.

Viene al caso para entender la situación de Venezuela aquella canción de Julio Iglesias: “Unos que nacen, otros morirán. Unos que ríen, otros llorarán. Agua sin cauces. Río sin mar. Penas y glorias, guerras y paz. La vida sigue igual”.

En Venezuela nada ha cambiado, o quizá sí, para peor.

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