Los retos ciudadanos en 2026

No resulta novedoso señalar que México atraviesa una crisis democrática. El año 2025 fue prueba ostensible. No solamente el régimen gobernante, heredero de las prioridades encabezadas por AMLO, promovió, auspició y coordinó un golpe contra el Poder Judicial, sino que también consumaron una serie de iniciativas dirigidas al desmantelamiento de los órganos autónomos.

En adición, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y sus simpatizantes han sido los principales promotores del encono social. Lejos de haber dejado atrás el discurso polarizador abrazado por su antecesor, la jefa del Estado mexicano ha dado continuidad a una retórica cuyo único objetivo ha sido ganarse voluntades políticas mediante la división.

Un gran símbolo de este discurso ha sido el retiro de la bandera nacional del Zócalo capitalino cuando han tenido lugar las marchas organizadas por la oposición. Como si el lábaro patrio fuese propiedad exclusiva de los que simpatizan con el régimen, los millones de mexicanos que han manifestado su repudio ante las prácticas autoritarias han encontrado una plancha desprovista del máximo emblema unificador de la nación. Es una pena.

Durante este año tendrá lugar la reforma electoral. El gobierno, con sus mayorías, dará cauce a unos cambios constitucionales que, según se ha informado, conllevarán un mayor deterioro democrático. Se prevé la desaparición de los legisladores plurinominales y la reducción del financiamiento de los partidos políticos, lo que supondrá un nuevo golpe a la oposición, pues Morena contará con el dinero de los gobernadores y, desde luego, del crimen organizado.

Nada podrá evitarse sin movilización ciudadana. Si se mira el pasado se verá que toda transformación democrática ha llegado de las calles. Así sucedió previo a las reformas en materia electoral que dieron lugar a la creación del IFE, y más tarde, del INE. Estas transformaciones, lejos de haber surgido de las iniciativas de los gobiernos en turno, fueron posibles como resultado de la voluntad de los mexicanos de a pie.

Con miras a la reforma que se viene, los mexicanos deben mirar al pasado y recuperar el espíritu ciudadano que durante años ha hecho posibles los cambios. No bastará con ver los noticieros y lanzar diatribas en las redes sociales, sino que deberán organizarse, marchar, protestar y alzar la voz para impulsar, como lo hicieron en el pasado de mano de líderes que hoy han dado la espalda a la democracia, una nueva transformación democrática.

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