Carlos Slim: Una respuesta con clase para Elon Musk

Hay noticias que son dignas de compartir y de celebrar… ¿Por qué no?

En medio de todo este mar de preocupaciones y de sinsabores, que nos han traído los nuevos tiempos de la política, donde sus protagonistas nos venden los “nuevos espejitos ideológicos” consistentes en un reproche permanente al Estado de Derecho, tradicional y construido en base a la metafísica misma de la ciencia positivista; que le reprochan al mundo su evolución ordenada que, sin embargo, dejó abajo de ese desarrollo humano a la mujer y a las minorías como las que integran los transexuales y miembros de comunidades como la de LGBTTT entre otras donde las mayorías las construye el Gobierno con base en la caridad pública y no con base en el incremento de las clases medias que abandonan la pobreza por medio de una iniciativa emprendedora o de la innovación, de la oportunidad coyuntural de un sistema abierto, con leyes claras y asequibles para todos en un mundo competitivo con igualdad de circunstancias con el “piso parejo” para todos los ciudadanos como debe de ser.

Hoy haremos referencia a uno de esos muy pocos casos de éxito empresarial, como muy pocos hay en México y en el mundo: Lo señalaré de una vez: me refiero al caso de Carlos Slim Helú, en uno de sus más recientes affaires, donde con toda la clase del mundo, le dio “una bofetada con guante blanco”, a esta extraña criatura del neocapitalismo ramplón y ultraderechista. Un misterioso engendro que amenaza con suplir las formalidades de la institucionalidad establecida por décadas en los gobiernos más ordenados y sistematizados del mundo, como el de Estados Unidos. Me refiero en este caso a Elon Reeve Musk, hoy convertido en flamante Consejero Superior del Presidente del cuadragésimo séptimo presidente de los Estados Unidos.

El ingeniero mexicano Carlos Slim Helú, considerado hoy por hoy el hombre más rico de América Latina y que alguna vez ya lo fue de todo el mundo, y que se mantuvo por un lapso considerable por cierto en ese sitial de la especulación de columnistas financieros y revistas especializadas del orbe.

Egresado orgullosamente de una universidad pública, la primera de México como lo es la UNAM, por cierto, el ingeniero civil Slim Helú, que viera la luz primera en el Centro Histórico de la Ciudad de México, es un hombre bien nacido y agradecido con su ciudad natal y sus habitantes, pues ha contribuido en obras de carácter social y de reconstrucción civil en varios puntos de la capital de la República, como lo fue la remodelación del corredor Avenida Juárez, la Alameda Central y la Avenida Hidalgo del Centro Histórico de la megalópolis mexicana a inicios del presente siglo; un rumbo de la ciudad donde por cierto olía a orines y lo que más había, flotando en el aire, eran partículas fecales que eran respiradas por transeúntes y comensales de negocios ambulantes y callejeros.

El dueño de Grupo Carso no tuvo empacho esta vez, en responderle con la estatura que corresponde a un magnate de talla universal como lo es él… a un “nuevo rico” petulante y ‘buleador’ como lo es el sudafricano Elon Musk hace algunos días.

Hace poco más de 72 horas… El fin de semana pasado, este pequeño cancerbero de Donald Trump, Elon Musk, se llevó plancha con el magnate mexicano con raíces sirio-libanesas, Carlos Slim.

Por medio de su “juguetito” predilecto, sus publicaciones en X (antes Twitter, empresa de su propiedad, soltó la especie de que “se dice, presuntamente”, el empresario mexicano Carlos Slim podría tener nexos con grupos criminales.

Exactamente a los 5 minutos de este publicado de Musk, don Carlos Slim canceló toda colaboración empresarial con ‘Starlink’ en América Latina, lo que hace que Musk pierda 7 mil millones de dólares.

Y una hora después, el ingeniero Slim anunció que retirará sus proyectos de los próximos 5 años previstos con ‘Starlink’, estimados en una inversión total de 22 mil millones de dólares a empresas de China Popular y Europa.

Exactamente, eso es a lo que se le llama una “respuesta con clase” y a la mexicana… con “guante blanco”.

Porque más que dinero, Musk perdió a su principal socio en 25 países, además de cederle todo ese territorio a empresas de su competencia y lo más grave aún ocasionando que EU continúe perdiendo presencia comercial y cediéndola a China, en este caso.

Slim es un, digamos, un añejo multimillonario, que conoce la parte más dura de las batallas que sostiene todo líder: el permanecer en la cima, en el liderato, mientras todos te miran hacia arriba con rencor queriéndote tumbar. Eso es lo realmente difícil de la vida de un líder: su permanencia en la cima. Porque llegar es relativamente fácil, las más de las veces, en comparación con toso lo que conlleva el defender el sitial ganado en lo más alto, en lo más envidiado de la estructura del poder, en cualquiera de sus manifestaciones.

Elon Musk sin embargo, es una especie de instrumento de la “hermandad de oligarcas” que pretenden cambiar al mundo mediante sus curiosos decretos, borrando “de un plumazo”, la evolución de más de 300 años observada por el mundo tras la revolución industrial y la consolidación del capitalismo moderno con sus reglas, tan propias y que han involucrado incluso la sangre y las existencias completas, de muchas generaciones de hombres y mujeres.

En días pasados un correo electrónico enviado por Musk en su calidad de consejero del presidente Trump -y respaldado por este- a millones de empleados federales del Gobierno de Estados Unidos, donde hacía un emplazamiento a contestar una encuesta sobre la propia pertinencia de sus puestos de trabajo, amenazando con despedir a todo aquel trabajador que no lo conteste, provocó una profunda división y malestar a los burócratas americanos, que orilló incluso a que mandos superiores de las diferentes dependencias y departamentos del Gobierno Federal de la Unión Americana, les pidieran que no contestaran ese correo a su trabajadores.

Es el estilo de Musk y el del propio Donald Trump, ignorando la normatividad establecida por ley, “buleando”, amenazando, humillando, orillando según él en un perpetuo ‘juego de vencidas’ al que se deje, tratando de ser aceptado, temido y adorado.

Muchas complicaciones y riesgos tendrán estos nuevos “adalides del cambio”, que pretenden el dominio mundial por decreto y por la razón de la fuerza y no por la fuerza de la razón.

¡Enhorabuena Ingeniero Slim!… ¡Así se hace!

Héctor Calderón Hallal: @CalderonHallal1

fixiflaux99@gmail.com

Las opiniones vertidas en este artículo, son responsabilidad exclusiva del autor; por lo que no necesariamente reflejan la opinión institucional de este medio.

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