Las propuestas más escandalosas de Claudia y Xóchitl

Ha quedado bien claro, sobre todo a partir del último debate, que lo único que vale es ganar elecciones. Atrás han quedado los tiempos –si efectivamente los hubo en el pasado– cuando los candidatos a la presidencia se preocupaban por que sus propuestas estuviesen ancladas en una realidad material y soportadas por la evidencia.

En estas líneas he hecho una breve selección de las propuestas de las candidatas que son, a mi juicio, las más profundamente irresponsables.

En el caso de Claudia, lo que más alarma ha generado entre los analistas más sesudos y entre la población en general es el cantado plan C, principalmente aquella parte relacionada con la reforma al poder Judicial.

Según reza el decálogo (no son diez, sino más propuestas) presentado por AMLO como reformas constitucionales –y que Claudia prometió buscar en caso de convertirse en su sucesora– se impulsará que los ministros sean electos por sufragio universal. Ocurrencias.

Como ha sido bien señalado, y a la luz de la literatura jurídica, los ministros de la Suprema Corte no deben estar sujetos a los vaivenes de una campaña política, pues ello empañaría –aún más– su deseable independencia.

Xóchitl Gálvez, por su parte, ha virado hacia un populismo que evoca el lopezobradorismo más clásico. En materia de salud, ha prometido la entrega de una tarjeta llamada Mi Salud que permitiría –así lo asegura la candidata– que los mexicanos puedan acudir a un hospital público o privado para atenderse gratuitamente. ¿En serio?

En primer lugar, uno puede imaginarse el infierno burocrático que supondría que fuese liberada una tarjeta con los fondos suficientes para cubrir una consulta en una clínica privada.

Y en segundo lugar, según estimaciones hechas por especialistas, el costo aproximado ascendería al 11% del Presupuesto de Egresos. En otras palabras, se antoja como una propuesta bastante irrealizable en el contexto de un Estado con recursos limitados y en ausencia de una reforma fiscal. ¿Se imagina el lector el tamaño del agujero de las finanzas públicas y sus consecuencias?

Claudia y Xóchitl han optado por el más rampante populismo en sus propuestas. Sabedoras de que la mayoría de los votantes no escudriñará cada una de ellas, han decidido presentar soluciones aparentemente sencillas para problemas sobremanera complejos.

¿Qué mejor que presentar ante el pueblo sabio y bueno la elección de los ministros de la Corte, para que ellos ( el pueblo ) con su inmenso acervo jurídico, elija sabiamente a quienes determinarán la constitucionalidad de las leyes? ¿O qué mejor que el Estado mexicano provea salud y educación pri-va-da gratuita?

Xóchitl y Claudia, en su lucha por la cúspide del poder político, han dejado atrás cualquier tipo de responsabilidad política o presupuestaria. Al final, lo que importa, es ganar la elección del próximo 2 de junio.

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