La increíble y ¿triste? historia del ‘cándido’ presidente y los medios ‘desalmados’

“Vamos

Hagamos un trato

Un dulce contrato

Que quiero cumplir

Serás para mí

Te vas a encargar

De hacerme feliz

Yo

Seré para ti

Me voy a encargar

De hacerte aún más feliz.”

AMANDA MIGUEL

“No podría darme el lujo de ceder ante tu llanto


No voy abrir las heridas


De haberte querido tanto


Escuché pero dejé que se fuera


Recordé todo lo libre que era

No puedo conseguir, cambiar ni corregir


Lo que me corre en las venas.”

JULIETA VENEGAS

El poeta del insulto ataca nuevamente. Aunque según él, la única y eterna víctima es… él mismo. López Obrador ha sido todo menos cándido y candoroso con el oponente, con el pueblo, con México. Es divisor, polarizador e incapaz de rectificar después de la burla y del error. No importa si se habla de los muertos y/o desaparecidos por la violencia, de la mortandad excesiva con el Covid; de los feminicidios, del desabasto (al de medicinas se le suma el del agua) y la larga lista de realidad que él nos despacha.

Si se tratase de un cuento de García Márquez, López Obrador querría ser la Cándida Eréndira; lo que sucede a su alrededor es culpa de su “su abuela desalmada”, entiéndase: “los medios desalmados”. Pues, aunque según López Obrador ahora los noticieros mexicanos son los culpables de que en la Ciudad de México cada vez él sea menos aceptado, debería de ver cuáles han sido sus desplantes hacia los habitantes de la Ciudad de México, ¡Qué digo de la CDMX!, de todos en la República y uno que otro más allá de nuestras fronteras.

Lo que reflejan los noticieros es el hartazgo de una buena parte de la población ante políticas erráticas, sueños sin cumplir y promesas que nunca llegarán a cumplirse (al menos no en este sexenio). Seremos en salud como Dinamarca. Ajá… Una refinería que no refina; a un año de inaugurada sigue sin producir. Una farmaciota que no tiene medicinas y un largo caudal de falsedades.

Se queja de la “desinformación” de los medios de comunicación, cuando el rey de las mentiras ha sido él (al menos 170,000 mentiras pronunciadas por él desde Palacio Nacional en lo que va del sexenio). Desinformación (y acoso) que un periodista saque a la luz la corrupción del dinero en sobres amarillos de su hermano y a quien denuncien sea al periodista (luego de que muestren en público sus datos personales).

El mandatario dice que los medios son parciales, cuando él es quien le prohibió a sus corcholatas el año pasado dar entrevistas a Ciro, a Reforma o a Latinus. ¿Esa es la objetividad?

Lamenta el hashtag #NarcoPresidente y las plañideras del régimen claman que la oposición paga esta campaña para anular las elecciones o deslegitimizarlas. ¡Cuidado! Que lo digan los adeptos al régimen plantea una pésima propuesta de eternizar al llorón de Palacio Nacional.

Llevan razón los que dicen que “la democracia muere a la sombra de la desinformación”, copia de “la democracia muere en la oscuridad” que dijo hace ya mucho, mucho tiempo The Washington Post (por cierto, ¿este también es un “pasquín inmundo” para ellos?). Desafortunadamente de donde ha provenido la desinformación es de Palacio.

Morena presentó ante el INE una denuncia por los ataques contra López Obrador y Claudia Sheinbaum por una presunta campaña de bots; responsabilizando de ello a políticos de derecha, pero mientras tanto el Ejército ha emprendido “operaciones militares en el ciberespacio” para monitorear las críticas al gobierno en redes sociales y manipular el debate público… El que el Ejército vigile las redes sociales, monitoree a los críticos al sistema y tenga bots para manipular la conversación va más allá de “ejercer influencia suave sobre la opinión pública”; él está violentando constantemente la libertad de expresión. Está inclinando la balanza de la contienda comical y eso la hace una elección de Estado.

Ante la nueva sección de “¿quién es quién en los bots”? habría que decir que desde el inicio de este sexenio, el uso de bots por parte del propio gobierno aumentó casi un 400%. El régimen manipula la opinión pública y lanza elementos claramente en favor del gobierno.

Debe responsabilizarse y dar la cara por sus bots, mismo que insultan, amenazan e incitan a un discurso de odio y van contra quienes opinen diferente. Están incrementando la violencia en contra de periodistas y activistas, llegando hasta los asesinatos de estos.

¿Quién es quién en los bots? En primer lugar los propios de la 4t.

En el mismo sentido, López Obrador criticó a López Dóriga “cada vez enseña más el cobre” por la difusión de las noticias en contra de su gobierno. Llegó a pedir al periodista “autolimitarse” porque “les conviene”. Valdría la pena recordarle al inquilino de Palacio, que eso suena a amenaza, que solo la prensa debe limitar a la propia prensa. Nadie más.

¿Un ‘cándido’ presidente y los medios ‘desalmados’? Naaaaah, ni los medios son desalmados ni él es cándido.

Giros de la Perinola

1.- Ya tenemos “quien es quien en las mentiras”, “quien es quien en los bots”. Aquí les va los que importan y aún no tenemos: “quien es quien en los homicidios”; “quien es quien en el desabasto de medicamentos y de agua” o “quien es quien en los abrazos para el narco”.

2.- A 10 años de su muerte, la novela inédita del gran Gabriel García Márquez “en agosto nos vemos” está a punto de salir a la luz. Parafraseando su título al de “en junio nos vemos”.

3.- El New York Times publicó una encuesta donde Claudia Sheinbaum supera a Xóchitl por 30 puntos. De pronto, en un acto de realismo mágico, para la 4t y sus lacayos medios, seguidores, fanáticos, etcétera, el “pasquín” dejó de serlo.

4.- ¿Así gobernaría Claudia? ¿Otra eterna cándida Eréndira?

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