El poder de la calumnia contra Clara y Claudia, rentable y ruin

La apuesta estratégica de la derecha apunta a romper la confianza entre la presidenciable Claudia Sheinbaum y la capitalina Clara Brugada. Durante el arranque histórico de campaña en el que por primera ocasión, una mujer llena el Zócalo de la ciudad de México, fue alterado un video que aparenta jaloneos entre las dos columnas de la izquierda mexicana que sostienen el proyecto de transformación más ambicioso de los últimos tiempos. El video alterado fue paja seca para el ardor calumnioso que se ha sembrado desde el proceso interno de Morena para definir la candidatura de Clara hasta al arranque en el Auditorio Nacional de este domingo: la falsa idea de que a Clara la han dejado sola o que la próxima presidenta no está con ella.

La calumnia es rentable y ruin. Por un parte, siembra ideas manipuladas que alteran la realidad para acomodarla a una interpretación de la que no hay evidencia. Pero esa simple interpretación malintencionada, es suficiente para diseminar como virus la desconfianza. En la política, como espacio natural de competencia en el que confluyen las pasiones y sensibilidades humanas, resulta casi habitual que a través de la falsedad se busque obtener dividendos.

La apuesta de Acción Nacional es olvidar la candidatura presidencial para enfocar la operación en los liderazgos locales. Dentro de sus cúpulas que aún guardan delirios de abolengo, una amplia militancia no se identifica con Xóchitl ni con su estilo. Apuestan a librar una batalla que entienden perdida en el que su único motor para salir a votar será expresar un castigo contra López Obrador o abiertamente, posicionarse en contra de la continuidad a ese proyecto de nación. Pero el fenómeno en la CDMX se advierte distinto. La feroz apuesta para que Santiago Taboada alcance la Jefatura de Gobierno está invirtiendo todo en su candidatura. Se nota en los equipos de guerra sucia sumados a sus filas, los liderazgos nacionales volcados completamente a su arranque no son casualidad. Una de sus apuestas es destruir la confianza de Clara Brugada hacia adentro de las filas de Morena.

No es únicamente una estrategia sino un negocio. La calumnia necesita que, a través de la repetición de un mensaje, se imponga en el ideario colectivo la teoría del desprecio hacia su candidatura. Cientos de cuentas anónimas en redes sociales reafirman teorías conspirativas que apuntan a la división, que es el objetivo de la oposición.

El único escenario en que la oposición pueda triunfar está ínfimamente relacionado a que las izquierdas no salgan unificadas y organizadas a votar, pues lejos de “empanizarse” la ciudad que por esencia es de izquierda y progresista, las izquierdas que se inclinan por el proyecto naranja cada día le restan más adeptos tanto a Morena como al PRI, PAN y PRD.

Así la calumnia comienza a diseminar el encono: si es que un video malintencionado es utilizado para mostrar rechazo, si supuestamente el arranque de Brugada en Auditorio Nacional no fue lo esperado por butacas vacías, si es que, en sus visitas a las Alcaldías, candidatos a la propia alcaldía no la acompañan y un largo etcétera.

Sin embargo, para Morena no hay tiempo para permitir que aquellas ideas avancen. Tan sólo hay noventa días para mantener la tendencia de triunfo y ampliar el margen si es que Morena desea conservar la Ciudad. Sembrar la duda sobre el apoyo a Brugada añadiendo la misoginia que aún se conserva en un porcentaje de la Ciudad es la apuesta opositora para una elección cerrada, pues además del primer falso mensaje de discordia entre Clara y Claudia, también circulan mensajes sugiriendo que Clara Brugada tiene un carácter explosivo que hace hincapié en características que en los hombres son reconocidos como autoridad, pero en las mujeres, como caprichosas.

El principal riesgo de la campaña de Clara Brugada es que la calumnia acompañada de la enrarecida situación de seguridad a nivel nacional, pudiera castigarle o crearle una imagen alejada de quien realmente es.

En resumen, ni es posible o cierto que existan malos tratos entre dos luchadoras que han construido y crecido un proyecto de nación juntas, siendo equipo, ni es cierto tampoco que haya una candidata sola o enemistada. Por el contrario, el cierre de filas parece ser tan sólido que Omar García Harfuch y los liderazgos aspirantes a alcaldes y alcaldesas le han acompañado desde el momento cero. ¿Eso frena la ola conservadora de la Ciudad? No. Por ello es que en los próximos tres meses se esperan días críticos en los que, de no frenarse o aclararse las calumnias para generar encono entre aspirantes de Morena y rechazo de la sociedad, existe un riesgo inminente de que aquellas campañas tengan éxito.

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