El más crítico momento de la Suprema Corte
Sí, efectivamente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y con ello, todo el Poder Judicial, vive hoy un momento crítico. Se enfrenta a una crisis de una envergadura no vista antes en la historia del país.
Si bien es verdad que el PRI, en los tiempos del híper presidencialismo mexicano, buscó el control de la Corte a través del dominio del partido y de la selección de sus senadores (y con ello, efectivamente, aseguró que fuesen seleccionados como jueces hombres doblegables ante el presidente) AMLO y el partido oficial pretenden romper esquemas y transitar hacia una disminución sin precedente en los hechos del Poder Judicial.
Morena, que lleva en sus venas el ADN del PRI, mismo que nunca ha podido sacudirse, pretende resucitar con esteroides aquel autoritarismo de antaño que no únicamente se centraba en el poder presidencial, sino que se desparramaba sobre el Legislativo, y desde luego, el Judicial.
Es un periodo oscuro para la Corte y la división de poderes porque nunca un presidente había buscado, ni siquiera en aquellos tumultosos momentos del priismo revolucionario, socavar al Poder Judicial de una forma que desplegase tan abiertamente el autoritarismo de Estado.
En primer lugar, como he señalado en otras columnas en este espacio de SDPnoticias, el ex ministro Zaldívar ha jugado un papel vergonzoso, enfangando a su paso a la Corte y poniendo en altísimo riesgo la viabilidad del Poder Judicial como contrapeso al talante autoritario de AMLO.
En segundo lugar, la inauguración de la ministra Lenia Batres como nueva integrante de la Suprema Corte representa el mayor éxito -hasta ahora – de AMLO en su cruzada para destruir al Poder Judicial. ¿Podría alguien imaginar que en una democracia liberal el jefe del Estado nominase a la hermana del segundo hombre de la administración de la funcionaria que hoy es la candidata del partido oficial?
En este último contexto, si bien el ascenso de Batres se verificó de acuerdo con las normas constitucionales, uno hubiese esperado que AMLO nominara a un futuro ministro que fuese capaz de obtener la confianza de los senadores de la oposición. Sí, así funcionan las democracias constitucionales. No hay más.
También es un periodo crítico para el Poder Judicial porque la candidata Sheinbaum, bajo la asesoría del traidor Zaldívar, buscará, con sus ansiadas dos terceras partes del Congreso, destruir de facto a la Corte, en su voluntad de apoderarse para siempre del país que pertenece a todos los mexicanos.