Hombre se renta como “doble de Chayanne” para cumplir fantasías
Circula en internet un folleto publicitario donde un hombre se presenta como “doble de Chayanne” y ofrece servicios de acompañamiento para eventos privados.
Expertos y usuarios en redes han señalado que se trata de suplantación de identidad, ya que el cantante no ha autorizado el uso de su imagen ni participa en estas actividades.
La oferta busca aprovecharse de la fama del artista para atraer clientes, un caso más de cómo la identidad de terceros se utiliza de manera fraudulenta.
Suplantación de identidad: un delito en expansión en México
El robo de identidad no es un riesgo menor. Según el Banco de México (2024), el 43% de los fraudes en plataformas digitales afecta a personas de entre 18 y 35 años, un grupo altamente conectado pero con poca preparación para detectar prácticas fraudulentas.
Adultos mayores también son blanco frecuente, debido a su menor familiaridad con herramientas digitales. ID Analytics México (2024) indica que el 48% de los casos de suplantación en servicios financieros digitales se concentra en estos dos grupos etarios.
En 2024, el fraude por suplantación digital creció un 84% y la circulación de identidades falsas aumentó un 49%, según el informe A Year in Fraud de Unico México. México se ha convertido en el epicentro del fraude digital en Latinoamérica, con niveles cinco veces mayores que Brasil.
El impacto más allá de lo digital
El robo de identidad no se limita al entorno digital. Datos de la ENVIPE (INEGI) revelan que entre 2021 y 2024 las denuncias por créditos fraudulentos mediante identidad robada crecieron 110%.
Los documentos más falsificados incluyen INE (32%), comprobantes de domicilio (28%) y títulos profesionales (15%).
La aparición de tecnologías deepfake agrava la amenaza. Videos, audios e imágenes manipuladas permiten suplantaciones que incluso pueden burlar sistemas biométricos, facilitando fraudes como:
Autorización simulada de transferencias en videollamadasSuplantación de identidad en aperturas de cuentasValidaciones biométricas fácilmente falsificables
Este caso del “doble de Chayanne” ejemplifica cómo la suplantación de identidad se ha vuelto común y multifacética: ya no solo se trata de datos robados, sino de la apropiación de rostros y voces para generar fraudes cada vez más sofisticados y difíciles de rastrear.